Hay silencios que dicen más que cualquier crítica.
Y en el fútbol costarricense, algunos dependen —curiosamente— del escudo que se lleve en el pecho.
Roy Myers es hoy el técnico del Saprissa Sub-21. Su equipo es penúltimo del campeonato. En 12 jornadas suma apenas siete puntos. El último partido lo empató 1-1 ante Cartaginés.
Números fríos.
Números bajos.
Números que, en otro contexto… ya habrían explotado.
Pero no.
El escudo también juega
Porque esto es Saprissa.
Y en Saprissa, el ruido baja.
Las críticas existen, sí. Se sienten en redes, en comentarios, en ese murmullo que no termina de convertirse en incendio.
Ahora bien…
Póngale esos mismos números a Bryan Ruiz, dirigiendo la Sub-21 de Alajuelense.
¿El resultado?
Tendencias.
Memes.
Debates en televisión.
Programas completos hablando del tema.
Pero aquí no.
Aquí hay explicaciones.
La defensa institucional
Erick Lonis salió al paso de las críticas.
Y lo hizo con argumentos que apuntan más a contexto que a resultados.
Según explicó, la Sub-21 no compite con su plantel completo. Entre 12 y 14 jugadores no están disponibles porque ya forman parte del primer equipo, están en selección o incluso fueron vendidos al extranjero.
Dax Palmer, Kenay Myrie y Akheem Wilson son parte de esa lista.
Además, otros nombres como Matías Elizondo, Kenneth González, Johnny Myrie y Dereck Woodly entrenan con el plantel mayor.
El mensaje es claro: el objetivo no es ganar en la Sub-21.
Es producir jugadores.
¿Y los resultados?
Ahí es donde aparece la otra lectura.
Porque mientras se habla de procesos, exportaciones y proyección internacional, la tabla sigue ahí.
Y Saprissa Sub-21 sigue penúltimo.
Solo superado por Puntarenas.
Pero el discurso pesa.
Y en este caso, parece sostenerlo todo.
Un problema que viene de atrás
Hernán Medford también metió su cuchara.
Y lo hizo con una crítica directa a gestiones anteriores en ligas menores.
“Vieras qué difícil recuperar tres o cuatro años que esos señores dejaron aquí botados”, dijo el técnico morado.
El argumento cambia el foco.
Ya no es solo el presente.
Es la herencia.
Lo que no cambia
Pero hay algo que no se puede esconder.
Si estos números tuvieran otro uniforme… la historia sería distinta.
Porque en el fútbol tico, no todos los procesos se juzgan igual.
Y no todos los técnicos tienen el mismo margen.
Algunos trabajan con presión.
Otros… con silencio.
Y eso, al final, también juega.