Por Cecilia Caminos (dpa)
Buenos Aires, 14 oct (dpa) – Tras un pobre debut en las eliminatorias sudamericanas, sin Lionel Messi ni goles, la selección argentina de fútbol se llenó de dudas y el clásico con Brasil en un mes podría ser un punto de inflexión en la era de Gerardo Martino.
La derrota de local ante Ecuador golpeó al conjunto albiceleste, que ante Paraguay recuperó cierta actitud pero no su funcionamiento. Mostró imprecisión y falta de elaboración. La idea de juego que Martino postuló como innegociable no se vio.
Con sólo un punto ganado de los seis disputados, Argentina ya piensa en una doble fecha muy difícil en noviembre, primero Brasil en casa y luego Colombia, en Barranquilla.
Dos rivales difíciles que Martino tendrá que enfrentar, muy probablemente, otra vez sin los lesionados Messi y Sergio Agüero, mientras que Brasil recuperará a Neymar y Colombia, a James Rodríguez.
“Vienen dos partidos muy importantes y pueden ser el arranque para cambiar esta historia”, señaló Ángel Di María, tras el empate 0-0 en Asunción. “Hay que ganarle a Brasil, hay que mejorar”, sentenció el mediocampista y referente histórico Javier Mascherano.
Siguiendo su idea, pero también forzado por lesiones, Martino lleva adelante una renovación de la selección que aún no logró construir su identidad. Sólo cuatro jugadores del plantel titular que hace poco más de un año conquistó el subcampeonato del mundo en Brasil 2014 quedaron el martes en el campo de juego en Asunción: el portero Sergio Romero, el defensor Pablo Zabaleta, Mascherano y Di María.
Argentina extrañó a Messi, pero su presencia tampoco hubiera garantizado un cambio rotundo en el funcionamiento. “Cuando faltan jugadores tan importantes, obviamente que se puede resentir el equipo, pero creo que no es la excusa. No podemos excusarnos de no haber tenido a Leo, de no haber tenido a Lucas (Biglia) en el último partido o de haber tenido 20 minutos al ‘Kun’ (Agüero)”, señaló Mascherano.
“Somos conscientes de que no es el mejor comienzo que podíamos tener en Eliminatorias, sobre todo por el primer partido. Creo que ayer la imagen fue diferente, pero obviamente hay un margen muy grande para mejorar. No es el nivel ideal, ni el que ha mostrado este equipo”, agregó el jugador del Barcelona.
Argentina no encontró la valla rival. Con Messi y Agüero lesionados, Gonzalo Higuaín fuera del equipo por decisión de Martino, un Di María al que le faltó definición y un Ezequiel Lavezzi desdibujado, Carlos Tevez intentó encontrar su lugar. Lejos del 9 que quiere el técnico, un poco más retrasado, le faltó un socio para definir. Perdió una ocasión de gol con un cabezazo por encima del travesaño y después su lesión en la nariz lo sacó del juego.
La defensa funcionó un poco mejor, con el regreso de Pablo Zabaleta y un Ramiro Funes Mori que supo leer el juego, mientras que Mascherano y Matías Kranevitter intentaron resolver el mediocampo, pero sin el apoyo de los volantes que, enfocados en el ataque vertical, no colaboraron demasiado en el retroceso.
“No suelo recalcar la actitud, pero lo hago porque estos jugadores fueron muy valientes después de días difíciles”, destacó Martino.
El técnico tendrá unas semanas para analizar la situación y luego algunos pocos días de entrenamiento antes de recibir a Brasil, en un clásico sudamericano que llegará cargado de presión para ambos conjuntos. La “canarinha” venció 3-1 a Venezuela luego de caer ante Chile en la primera fecha.
