El retiro de Esteban Alvarado no solo cerró una etapa deportiva en el Deportivo Saprissa. También abrió un problema inmediato y complejo para la dirigencia morada: resolver la portería en un escenario sin margen de error, con cupos extranjeros limitados y un mercado nacional prácticamente cerrado.
La decisión de Alvarado fue personal y meditada, pero sus consecuencias golpean de lleno la planificación deportiva para el arranque del 2026.
Un plantel con los cupos al límite
Hoy Saprissa tiene ocupadas plazas de extranjero con Mariano Torres, Fidel Escobar y Nicolás Delgadillo.
Además, el club espera el regreso de Luis Javier Paradela y trabaja para cerrar el fichaje de un delantero extranjero, tras la salida del panameño Gustavo Herrera.
A ese escenario se suma otro nombre foráneo: Newton Williams, quien se encuentra en proceso de recuperación tras una ruptura de ligamento cruzado.
Con ese panorama, ir por un portero extranjero obliga a tomar una decisión drástica:
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Finiquitar a un extranjero actual,
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Renunciar al delantero que se tiene en mente, o
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Esperar que Paradela logre mantenerse en Europa.
La opción más directa sería rescindir el contrato de Delgadillo, pero eso implicaría pagar una suma económica considerable, ya que su vínculo se extiende hasta finales de 2027.
Sin opciones claras en el mercado nacional
Tras la conferencia en la que se anunció el retiro de Alvarado, varios comunicadores se acercaron a Erick Lonis, integrante del comité deportivo, con la misma pregunta:
—¿A quién va a traer Saprissa?
La respuesta fue tan honesta como reveladora:
—“Díganme ustedes a quién traigo”.
Y es que el mercado nacional no ofrece soluciones reales. No hay guardametas libres y los de experiencia tienen contrato vigente con sus clubes.
En redes sociales y algunos espacios mediáticos surgieron nombres como el mexicano Antonny Monreal (Liberia), el guatemalteco Nicolás Hagen (MLS), el hondureño Luis “Buba” López (Real España), Rodiney Leal (Guadalupe) y Alexandre Lezcano, actualmente libre.
Sin embargo, la realidad es otra.
Saprissa no negocia con ninguno de ellos.
El único con el que eventualmente podría haber un acercamiento es Alexandre Lezcano, precisamente porque está libre. Aun así, sus condiciones no terminan de convencer al cuerpo técnico, que internamente cuestiona su recorrido y la falta de consolidación tras haber pasado por varios equipos.
Antes del retiro de Alvarado, Saprissa sí preguntó por Rodiney Leal, pero el arquero tiene contrato con Guadalupe y, según la dirigencia de ese club, no han sido contactados para negociar.
La realidad inmediata: jugar con lo que hay
Con el panorama actual, Saprissa deberá arrancar la competencia con los arqueros de casa: Abraham Madriz e Isaac Alfaro.
La primera prueba será el 4 de enero, con el inicio de los 90 Minutos por la Vida, evento benéfico en el que participan los cuatro grandes del país a favor de la ALCCI.
Quiénes son Madriz y Alfaro
Madriz (21 años) y Alfaro (22) no tuvieron minutos en el último certamen.
Alfaro ni siquiera ha debutado en Primera División, mientras que Madriz sí tiene experiencia: debutó hace dos años y siete meses ante Grecia y, el año pasado, sustituyó a Alvarado en tres partidos (ante Sporting, Guanacasteca y Puntarenas).
En esos encuentros, cometió errores que terminaron en goles, lo que dejó dudas sobre su capacidad para asumir el rol titular.
Madriz tiene contrato hasta mayo de 2027; Alfaro, hasta junio del próximo año.
La voz del que se fue
Antes de marcharse, el propio Alvarado dejó su lectura del escenario.
“Con los arqueros de la casa estamos bien preparados; son guardametas con mucho talento. Con Erick Lonis ya venía comentando la posibilidad de salir, sin importar si salía campeón o no”.
Y añadió:
“Erick es un viejo conocido del fútbol. Tiene mucho palpitar sobre quién puede venir acá y aportar en el marco morado”.
Un dilema sin margen de error
Saprissa enfrenta un dilema mayúsculo: el mercado nacional no ofrece reemplazo, y la opción extranjera implica romper el equilibrio financiero y deportivo.
Además, como se escucha entre corrillos en Tibás, apenas los agentes sepan que Saprissa busca arquero, el precio se dispara.
Si alguien pedía $3.000, ahora pedirá el doble.
El problema está sobre la mesa.
Resolverlo, sin equivocarse, será una de las decisiones más delicadas del próximo semestre en Tibás.