En medio de la tensión que rodea la recta final del torneo, Saprissa optó por un camino poco habitual. Lejos de cerrar filas o escalar el discurso, el club tibaseño asumió una postura abierta ante la eventual sanción que podría recaer sobre Jorkaeff Azofeifa, luego de la solicitud presentada por Municipal Liberia por un gesto durante la celebración del empate del pasado domingo.
El encargado de fijar la posición fue Erick Lonis, miembro del Comité Deportivo, quien dejó claro que el reclamo del rival entra dentro de lo que permite la normativa. “Liberia está en su derecho, la reglamentación lo permite, no tenemos mucho qué decir en ese aspecto”, afirmó en declaraciones a Teletica Deportes Radio. Una frase que, en el contexto habitual del fútbol nacional, marca distancia con las defensas corporativas que suelen dominar este tipo de episodios.
Pero el mensaje no se quedó en lo institucional. Lonis fue directo sobre la conducta del jugador. “Nadie se toca los genitales en público, eso no es aceptable”, dijo, al tiempo que reveló que ya conversó con Azofeifa y que el futbolista deberá asumir las consecuencias. En esa línea, el dirigente fue claro: si el Tribunal Disciplinario determina una sanción, el club está dispuesto a acatarla.
La postura también contrastó con lo ocurrido en días recientes con Mariano Torres y Fidel Escobar. Tras la resolución del Tribunal de Apelaciones que confirmó los tres partidos de castigo para ambos, Saprissa decidió no insistir más en la vía legal. “Vamos a dejar el castigo ahí”, señaló Lonis, quien reconoció que el club consideraba que existían atenuantes, aunque finalmente no prosperaron.
El dirigente, eso sí, intentó contextualizar el tipo de incidentes que han marcado al equipo en las últimas semanas. Admitió que se trata de situaciones complejas, propias de un deporte de contacto, aunque sin justificar los excesos. “No lo justifico, pero lo entiendo. Hay que saber controlarse”, apuntó, en una reflexión que mezcla experiencia personal y autocrítica institucional.
Ese mismo enfoque fue trasladado al camerino. Lonis contó que utilizó ejemplos de otros deportes para reforzar el mensaje interno, apelando a la disciplina y al enfoque competitivo. La referencia a los Detroit Pistons y los Chicago Bulls —de la confrontación al dominio a través del juego— sirvió como metáfora para pedirle al grupo que deje de lado los conflictos y se concentre exclusivamente en el rendimiento dentro de la cancha.
En paralelo, el dirigente sí marcó distancia con otra de las decisiones recientes: la reducción del aforo en un 20% de una gradería del estadio Ricardo Saprissa para el próximo partido. En ese punto, la crítica fue directa, en un escenario donde el club siente que la sanción afecta a su entorno sin incidir directamente en la conducta que se busca corregir.
Así, Saprissa enfrenta un momento delicado con un discurso que combina aceptación, autocrítica y foco deportivo. La pelota ahora está en el Tribunal Disciplinario, que deberá decidir si el caso de Azofeifa se convierte en una nueva sanción en un cierre de torneo que ya viene cargado de tensión.