La derrota 2-0 ante Puntarenas FC dejó algo más que tres puntos en el camino para Liga Deportiva Alajuelense. También expuso, en voz propia, el estado anímico del plantel.
Rónald Matarrita fue uno de los primeros en enfrentar los micrófonos tras el pitazo final en el estadio Miguel Ángel “Lito” Pérez, y el lateral no maquilló el momento que atraviesa el campeón nacional.
El jugador reconoció que el rendimiento del equipo en la primera mitad del campeonato ha estado muy por debajo de lo esperado. Habló de una vuelta inicial que no estaba en los planes de nadie dentro del club y dejó claro que la única ruta posible es reaccionar con una segunda parte del torneo casi perfecta.
La Liga acumula seis partidos consecutivos sin ganar y cerró la primera ronda lejos de la zona cómoda de clasificación. El margen se redujo de forma alarmante y cada tropiezo comienza a tener un peso doble en la tabla.
Matarrita también se refirió a lo que refleja el equipo dentro del campo. Señaló que la frustración se percibe en la cancha, tanto en decisiones como en gestos, y admitió que no están compitiendo al nivel que exige la institución.
Más allá de aspectos tácticos o ajustes de sistema, el futbolista apuntó a un tema de actitud y concentración. Puntarenas fue más eficaz, capitalizó errores y supo golpear en momentos clave del primer tiempo, algo que terminó condicionando todo el partido.
Para Alajuelense el mensaje es claro: ya no hay espacio para más concesiones. Si aspira a meterse entre los cuatro primeros, necesitará encadenar resultados inmediatos y consistentes.
Las palabras del lateral reflejan autocrítica, pero también presión. La segunda vuelta no permitirá excusas ni margen de adaptación. El campeón nacional está obligado a cambiar el rumbo si no quiere que la frustración se convierta en resignación.