Por Alberto Bravo (dpa)
Madrid, 5 abr (dpa) – El estadio Santiago Bernabéu asistió hoy a la “resurrección” del portugués Cristiano Ronaldo, quien logró el primer “repóker” de goles de su carrera profesional e insinuó el regreso a su mejor versión.
El Real Madrid ganó por un escandaloso 9-1 al Granada en un partido de la Liga española de fútbol que se recordará por la exhibición del actual Balón de Oro. De nuevo se escuchó en el Santiago Bernabéu su famoso grito de guerra, “siiiiiií”, y ocurrió hasta en cinco ocasiones.
El portugués marcó goles de todas las facturas: con un lanzamiento ajustado, con un disparo potente, con oportunismo en el área… Apareció el mejor Cristiano posible, aquel que echaba de menos su hinchada.
Fue una mañana de récords -el encuentro comenzó a las 12:00- para la estrella blanca, quien alcanzó los 300 goles con la camiseta del Real Madrid y con sus 213 tantos se situó como octavo máximo goleador de la Liga española tras superar a Pahíño, mito del conjunto español de los años 40.
Además, compartió con la mayor leyenda del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano, un curioso dato: son los únicos jugadores de la historia del club que han conseguido marcar dos veces cuatro goles en un mismo partido. Y también igualó a Lionel Messi en “hat-tricks” en la Liga española, ambos con 24.
El Santiago Bernabéu no había asistido a una exhibición goleadora tan imponente desde el 10 de febrero de 2002, cuando Fernando Morientes marcó otros cinco goles en el triunfo blanco por 7-0 al equipo Las Palmas.
“Cristiano ha mejorado, al igual que ha mejorado el equipo. ¿Qué más se puede decir de Cristiano? Es la primera vez que marca cinco goles con el Real Madrid y eso es bueno para todos, para él y para el equipo para los próximos partidos”, analizó su técnico, Carlo Ancelotti.
La portentosa actuación de Cristiano Ronaldo llegó tras semanas de dudas sobre su rendimiento e, incluso, algún reproche por parte del sector más exigente de su hinchada.
Quizá por ello el portugués mantenga en estos momentos cierta distancia con la grada. En ninguno de sus cinco goles enseñó un gesto de complicidad con la afición blanca, por más que ésta le acompañara al únisono en su grito de guerra. La única parte que mantuvo de su ritual clásico de goles fue la de su dedicatoria al palco que ocupan su hijo, familiares y amistades.
Ni siquiera tan histórica actuación permitió que Cristiano Ronaldo rompiera su promesa de no hacer declaraciones hasta final de temporada, intención que manifestó hace semanas. Los hinchas blancos se quedaron sin conocer las sensaciones de su estrella.
Durante el partido, Cristiano Ronaldo enseñó progresos físicos, anímicos y futbolísticos. No sólo marcó cinco goles, sino que tuvo oportunidades para añadir más a su extraordinaria cuenta. Al descanso ya había firmado un “hat-trick” y en la segunda parte siguió persiguiendo cada balón como si fuera el último.
El Real Madrid sigue tras el Barcelona en la pelea por el título de la Liga española y su siguiente reto está en intentar convertirse en el primer equipo en conquistar dos Ligas de Campeones consecutivas. Con esta versión de Cristiano Ronaldo, todo parece más factible.
