En medio de un momento delicado para el Deportivo Saprissa, marcado por la falta de títulos, una reestructuración interna en marcha y tensiones financieras, el nuevo coordinador de la Comisión Deportiva, Erick Lonis, dio un mensaje que caló hondo en la afición: el eterno capitán habló con sinceridad, desde el sentimiento, sin maquillajes ni tecnicismos.
Durante su presentación oficial el jueves anterior, Lonis no se escondió detrás de cifras ni comunicados. Reconoció abiertamente la presión que siente, comparándola incluso con la que vivía cuando defendía el arco morado domingo a domingo. Pero ahora, dijo, es aún mayor, porque ya no puede entrar al campo a intervenir directamente.
“Estoy aquí con una presión peor porque no puedo hacer nada, no puedo entrar a la cancha. Pero mucho de lo que soy se lo debo a esta institución. En lo académico, en lo personal, en lo económico. Y eso me genera un compromiso”, expresó.
Lonis recordó los momentos más oscuros del club, cuando como capitán vendía palcos virtuales para ayudar a sostener económicamente al equipo, en una etapa crítica a inicios de los años 2000, antes de la llegada de Jorge Vergara. Saprissa tenía salarios atrasados y una plantilla golpeada, pero el grupo resistió.
“Estuve en una crisis donde nos debían cinco o seis meses de salario. Tenía mi futuro asegurado, y aun así salí a vender palcos virtuales, empresa por empresa, para que este equipo sobreviviera. Y salimos adelante. Esta también la vamos a superar”, dijo con determinación.
¿Qué es Bancus? Más información en el enlace.
Chinchilla, más técnico que emocional
En contraste, el gerente general del club, Gustavo Chinchilla, mantuvo un tono corporativo al referirse a la situación financiera. Insistió en que el club “ha cumplido sus obligaciones” y que no hay “nada extraordinario”, a pesar de la evidente presión que vive la institución tras un año sin títulos y en medio de una posible reconfiguración del grupo de socios de Horizonte Morado.
Chinchilla aseguró que los ingresos han crecido un 60% en los últimos cinco años y que “no hay motivo de preocupación”. Pero en su discurso faltó la carga emocional, la autocrítica o el reconocimiento explícito de que el Saprissa actual no compite como espera su historia ni su afición.
Un mensaje que incomoda… y despierta
Lonis incluso se disculpó —en tono entre honesto— con el propio Chinchilla y con Patricio Altamirano, jefe de prensa del club, al advertir que iba a decir cosas que “no le correspondían”. El legendario portero le habló claro al saprisismo, y decidió romper ese molde con una narrativa cruda pero realista.
“Así soy yo”, dijo antes de lanzarse a hablar de la crisis, de la presión, de los compromisos que no se pueden evadir cuando se ha sido parte de la historia grande del club.
Mientras el Saprissa navega en un proceso de transformación que podría incluir cambios en la distribución accionaria, ajustes estructurales y búsqueda de nuevos resultados deportivos, la voz de Lonis emerge como un faro: no niega la tormenta, pero promete remar con el escudo en el pecho y la historia en la memoria.
En tiempos de crisis, no basta con administrar. Hace falta también sentir. Y Lonis lo hace.
