Liga Deportiva Alajuelense vivió una tarde distinta en su Centro de Alto Rendimiento (CAR), marcada por un ambiente de tensión y decisiones internas tras el reciente incidente que involucró a Alejandro Bran.
El plantel rojinegro estaba citado para entrenar a las 4:00 p.m.; sin embargo, los jugadores (implicados) llegaron antes para sostener una conversación con Carlos Vela, gerente deportivo del club, en un encuentro que sirvió para abordar lo ocurrido.
Dentro de ese contexto, Alejandro Bran y Kenneth Vargas se presentaron al CAR y tuvieron que dar la cara ante el grupo, donde ofrecieron disculpas a sus compañeros por lo sucedido.
Como parte de las primeras medidas, ambos futbolistas no entrenaron y quedaron separados del plantel hasta nuevo aviso, en una señal clara de que el club ya activó su protocolo interno.
Sanción en camino
En ElMundo.CR se conoce que tanto Bran como Vargas recibirán una sanción conforme al código de conducta interna del club, en una línea que Alajuelense ya ha aplicado en el pasado.
El antecedente más reciente se dio el año anterior, cuando jugadores como Deylan Paz, Deylan Aguilar, Creichel Pérez y John Paul Ruiz fueron castigados tras un acto de indisciplina, en aquel caso con sanciones económicas.
Todo apunta a que el club mantendrá ese mismo criterio, aunque la decisión final será oficializada en las próximas horas.
Primera consecuencia deportiva
Más allá de la sanción interna, el impacto ya se traslada a lo deportivo.
Alejandro Bran no estará disponible para el partido del sábado ante Herediano, en lo que se convierte en la primera consecuencia directa dentro del terreno de juego.
El mediocampista ya venía golpeado por otra decisión relevante: su exclusión de la convocatoria de la Selección Nacional para la gira en Turquía, donde Costa Rica enfrentará a Jordania e Irán.
El contexto del caso
El episodio que detonó toda esta situación ocurrió durante la madrugada, cuando la Fuerza Pública atendió una alerta en el condominio donde reside Bran, tras un reporte por comportamiento agresivo contra personal de seguridad privada.
Aunque no hubo detención, sí se emitió una advertencia y un reporte ante el Juzgado Contravencional, lo que terminó colocando el nombre del jugador en el centro de la atención pública.
Ahora, el caso entra en una fase interna en Alajuelense, donde el mensaje es claro: hay consecuencias deportivas y disciplinarias, mientras el club define el alcance total de las sanciones.