Apenas ocho días después de asumir la presidencia del Deportivo Saprissa, Roberto Artavia ya se encuentra inmerso en varios frentes simultáneos: ordenar la estructura interna del club, enfrentar una herencia económica compleja y, en paralelo, mover fichas en el tablero político del fútbol costarricense.
El pasado jueves 16 de enero, durante la asamblea de accionistas, Artavia fue presentado oficialmente como nuevo jerarca morado. En esa misma sesión, Juan Carlos Rojas rindió su último informe tras 14 años al mando, un período exitoso en lo deportivo —con 11 títulos—, pero que dejó, según reconocieron tanto Erick Lonnis como el propio Artavia, una situación financiera delicada que hoy obliga a reacomodar prioridades.
El interés político y el asiento en disputa
Más allá de la coyuntura deportiva y económica, Saprissa no es ajeno a la política del fútbol. Artavia será el nuevo representante del club ante la UNAFUT y, dentro del plan estratégico de la institución, aparece con claridad otro objetivo: ocupar el espacio que hoy tiene Juan Carlos Rojas en el Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol.
Sin embargo, ese camino no es ni automático ni sencillo. Los puestos en el Comité Ejecutivo no pertenecen a clubes, sino a personas electas por la Asamblea de Delegados. El órgano actual inició funciones en setiembre de 2023 y su período se extiende hasta 2027. No existe, por tanto, un mecanismo de “relevo natural” por simple cambio de presidencias en los equipos.
Lo que dicen los estatutos (y lo que incomoda)
Para que Saprissa vuelva a tener representación directa en el Comité Ejecutivo, el primer paso es la eventual renuncia de Juan Carlos Rojas Callán. Solo a partir de ahí la Fedefútbol podría convocar a una asamblea extraordinaria para elegir un reemplazo por el resto del período.
Ese proceso abriría la puerta a que cualquier club de Primera División o liga afiliada postule candidatos. La elección se resuelve mediante votación: se requieren al menos 16 votos. En condiciones normales serían 17, pero la Asamblea hoy está conformada por 30 delegados, tras la salida de Guanacasteca y Santos en 2025.
Hasta aquí, el trámite es complejo pero viable. El verdadero obstáculo aparece al revisar los estatutos de la Fedefútbol, que establece un requisito clave: los candidatos deben haber ejercido alguna actividad dentro del seno de un miembro de la Fedefútbol por al menos dos años.
Y ahí es donde el reloj juega en contra de Artavia.
Una dirigencia nueva, sin tiempo acumulado
El propio presidente morado ha reconocido públicamente que esta es su primera experiencia formal en una junta directiva de fútbol. Antes colaboró de manera puntual en temas de estrategia y gobernanza, pero no como dirigente activo en un club afiliado.
Artavia tiene apenas días en el cargo, muy lejos del mínimo de dos años que exigen los estatutos. Esa limitación no solo lo afecta a él. La nueva cúpula morada es reciente:
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Erick Lonnis, pese a su pasado como jugador, acumula seis meses en la estructura administrativa del club.
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Roberto León Gómez y Román Fallas sí cuentan con experiencia previa en juntas directivas del Saprissa, lo que los convierte en los perfiles que, en términos estatutarios, mejor encajan hoy.
La directiva actual del club quedó conformada así:
Presidente: Roberto Artavia
Secretario: René Picado Riba
Tesorero: Roberto León Gómez
Fiscal suplente: Jairo Dávila Masís
Director 1: Francis Durman
Director 2: Román Fallas
Artavia no lo descarta, pero sabe que no depende de él
El propio Artavia ha sido transparente sobre las limitaciones. En declaraciones a Teletica Radio, admitió que la aspiración existe, pero que la decisión no está en sus manos.
“Entendemos que no es una decisión nuestra sino de la asamblea. Juan Carlos no ha presentado su renuncia aún. Si no es posible llegar ahora, lo buscaremos en el futuro”, afirmó.
Incluso dejó claro que, de darse la oportunidad, él mismo quisiera ocupar ese espacio, convencido de que su experiencia en estrategia y gobernanza podría aportar valor. No obstante, también matizó el discurso: no se trata de una imposición ni de un “derecho adquirido” del Saprissa.
El choque entre deseo y normativa
El escenario queda planteado con claridad. Saprissa quiere volver a la mesa donde se toman las grandes decisiones del fútbol nacional. Roberto Artavia tiene la intención y el respaldo interno para impulsar esa ruta. Pero, hoy por hoy, los estatutos de la Fedefútbol juegan en su contra.
No es un tema político ni de voluntad, sino de tiempo y de requisitos formales. En el corto plazo, la normativa pesa más que las aspiraciones. El futuro, eso sí, queda abierto.