El empate 1-1 ante Club Sport Herediano dejó más lecturas positivas que frustración en Liga Deportiva Alajuelense. Así lo interpretó Óscar Ramírez, quien salió satisfecho por la dinámica, la intensidad y el crecimiento colectivo que mostró su equipo en el clásico disputado en el estadio Alejandro Morera Soto.
Para el técnico rojinegro, el resultado fue una prueba más dentro de un proceso que empieza a acomodarse tras un arranque exigente del campeonato. Ramírez reconoció que la Liga generó suficientes opciones para aspirar a algo más, aunque volvió a aparecer una deuda conocida.
“Podemos hablar de la contundencia, tuvimos varias para lograr un mejor marcador. Me encantó la dinámica, la parte competitiva y estar metidos en el ritmo del juego. En eso fue un muy buen nivel”, explicó el entrenador.
Intensidad y gasolina en el momento justo
Ramírez insistió en que el equipo necesitaba elevar la exigencia física sin forzar cargas innecesarias, algo que, a su criterio, se logró ante el líder del torneo.
“Cuando hablaba de meter gasolina a los muchachos, era buscar intensidad sin forzarlos. Esta vez exigimos jugar y se vio un nivel importante, pensando también en lo que se nos viene en marzo”, señaló.
El estratega aceptó que los primeros minutos costaron, pero valoró la reacción del equipo con el paso del partido.
“Nos costaron los primeros 15 minutos, pero con el desgaste se dieron situaciones que nos permitieron ser más pensantes con el balón. Falta afinar, sobre todo en los mano a mano con el portero. Crear es muy bueno, pero hay que ser contundentes”, añadió.
Refuerzos que alivian el panorama
El regreso de varios futbolistas fue otro punto que Ramírez destacó como clave para el momento que vive el equipo. Alexis Gamboa, Fernando Piñar, Anthony Hernández y Kenneth Vargas volvieron a sumar minutos, algo que considera fundamental para sostener la competitividad.
“Gamboa contagia energía, ganas y determinación. Son partidos que se juegan así. A Piñar no lo pusimos de inicio porque no tenía rodaje; muchas veces el doctor dice que ya está, pero agarrar dinámica lleva su tiempo”, explicó.
Sobre Vargas y Ángel Zaldívar, Ramírez subrayó su rápida adaptación al modelo.
“Zaldívar entendió muy bien el juego, recibió muchas bolas en espacios que dejaba Herediano y eso es un dato importante. Kenneth también va acoplándose”, apuntó.
Mirada al futuro inmediato
Con un tercio del torneo ya consumido, Ramírez considera que la Liga empieza a ubicarse en el punto que esperaba, tanto en lo mental como en lo físico.
“Ahora tuvimos un espacio bonito para trabajar. Se vienen tres semanas importantes, salvo el partido de Copa en Liberia. Ahí vamos a volver a meter cargas físicas y trabajo táctico”, afirmó.
En cuanto a la construcción del once ideal, el técnico fue claro en que el proceso va más allá de un sistema fijo.
“Construir un equipo implica orden defensivo, pero la movilidad cuando se tiene el balón es lo más difícil. Crear espacios, ocuparlos y coordinar movimientos es lo que estamos trabajando. Estamos en un estado de avance bonito”, concluyó.
El empate no movió la tabla, pero para Óscar Ramírez sí dejó algo claro: Alajuelense empieza a mostrar señales de que el rumbo está tomando forma.