Óscar “Macho” Ramírez no se quedó únicamente en el análisis del partido. Tras la eliminación de Liga Deportiva Alajuelense ante LAFC, el técnico rojinegro amplió la mirada y dejó un mensaje que apunta directamente al fútbol costarricense.
“Tenemos que dejar los odios y majarnos los zapatos entre nosotros”.
La frase no fue aislada. Llegó después de una serie en la que la Liga compitió hasta el final, pero terminó cayendo 2-1 en el Morera Soto y 3-2 en el global, con un gol recibido a falta de minuto y medio.
Ramírez prefirió valorar el contexto antes que el resultado.
“Rescatar los deseos, el pundonor, la energía… lo tomo como evaluación. Estamos enfrentando grandes figuras y lo veo como una oportunidad para crecer”, expresó.
🇨🇷🦁Celso Borges: “Cuando uno sale aplaudido por su gente después de perder, dice mucho”.
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— ESPN Centroamérica (@ESPN_CENAM) March 18, 2026
Una serie que exige contexto
El técnico rojinegro defendió el rendimiento de su equipo ante un rival con una estructura muy superior en lo económico y deportivo.
“Estuvimos a minuto y medio de obligar a otra serie. Lo económico no es comparable y aún así estuvimos cerca de un mano a mano por más de 30 minutos”, afirmó.
Y fue más directo al referirse a las críticas.
“Si van a buscar los pelos en la sopa por cuatro ocasiones, es mezquino. Hay que reconocer cuál es nuestro nivel”.
Para el “Macho”, el análisis no puede quedarse únicamente en la cantidad de opciones generadas, sino en la forma en que su equipo logró competir ante uno de los favoritos del torneo.
El valor de competir
Ramírez también puso énfasis en lo que deja este tipo de series para el desarrollo del plantel, especialmente para los jugadores jóvenes.
“Con todo el déficit, tenemos la osadía de lidiar con este tipo de competencia. Ver a muchachos como Isaac Badilla o los que estuvieron en el banco viviendo esto, es ganancia”.
Y resaltó nombres propios que, a su criterio, crecieron en la exigencia.
“Fernando Piñar, Santiago van der Putten, Alejandro Bran, Anthony Hernández… lo resumo en equipo”.
El problema va más allá de la cancha
Sin embargo, el punto más fuerte de su intervención llegó cuando abordó el contexto del fútbol nacional.
Ramírez considera que el principal obstáculo no es únicamente deportivo, sino estructural.
“Aquí el tema es el divisionismo. Si queremos progreso, la Federación tiene que unificar procesos menores, desarrollar jugadores. Mientras estemos encarados entre nosotros mismos, es difícil”.
Para el técnico, ese ambiente termina afectando directamente la competitividad internacional.
“Hasta que no estamos hasta el cuello, no hay reacción”, lanzó.
Una brecha que crece
Finalmente, el “Macho” fue claro al hablar del escenario internacional.
Reconoció que competir contra equipos de Estados Unidos y México será cada vez más complejo, debido al poder económico y a la capacidad de atraer talento.
“El poder económico lo puede. Se nos hará más difícil a nosotros y el mismo México lo está sintiendo”.
Aun así, insiste en que el cambio debe empezar desde adentro.
“Tenemos una capacidad tremenda, pero tenemos que dejar los odios entre nosotros”.
Una frase que trasciende la eliminación.
Y que deja sobre la mesa una discusión que el fútbol costarricense ha postergado por años.