El fútbol tiene memoria.
Y, a veces, también tiene contradicciones.
Durante los últimos años, el Deportivo Saprissa no siempre trató al Torneo de Copa con el mismo respeto que mostró esta semana en Liberia. Cuando quedó fuera, el discurso fue otro. Más frío. Más distante.
En Pococí, tras caer por penales ante el Santos de Guápiles en el estadio Ebal Rodríguez, Vladimir Quesada fue claro: “no lo veo importante”. La frase quedó. No por el momento, sino por lo que implicaba.
No fue la única señal. Mariano Torres también bajó el perfil de competiciones que no terminaban en celebración. La Copa, la Centroamericana… torneos que, cuando no se ganan, parecen perder valor en el relato.
Pero ganar cambia todo.
El Saprissa de Hernán Medford conquistó la edición 2025-2026 del Torneo de Copa. Y la celebró como lo que es: un título oficial.
Hubo emoción, desahogo, vuelta olímpica.
No hubo matices.
Y está bien.
Porque esta vez el discurso fue otro. Más coherente. Más alineado.
Maes… pic.twitter.com/JRQR6C7gwK
— Luis27 (@Orgullo1919) April 16, 2026
“Es un torneo oficial y hay que ganarlo todo”, dijeron Medford, Érick Lonis y el presidente Roberto Artavia.
Es lo correcto.
No hay títulos que se celebren a medias ni derrotas que se expliquen restándoles valor a las competiciones. El fútbol exige algo más simple, pero más difícil de sostener: coherencia.
Cuando se pierde, elegancia.
Cuando se gana, celebración.
Saprissa, esta vez, estuvo a la altura en ambas cosas.
Al menos en una.
Porque el problema no es celebrar una Copa.
El problema es decidir cuándo sí importa… y cuándo no.
“Hay que dejar de estar hablando de la Centroamericana o el torneo de Copa, todos los títulos son importantes” pic.twitter.com/jlUMuyqCxj
— Tigo Sports Costa Rica (@tigosports_cr) April 16, 2026