
San José, 10 de julio 2021 (elmundo.cr)- Minuto 95 del juego y el árbitro uruguayo, Esteban Ostojich, sonó su sibato para indicar el final del juego en el mítico Maracana. Lionel Messi se derrumbó en su felicidad.
Argentina derrotaba a Brasil (0-1) y la albiceleste se dejaba la Copa América 2021, el primer trofeo continental desde 1993 cuando la garra argentina levantó el último. Un largo camino de 28 años de sequía para una selección que acostumbra al mundo entero a verla ganar.
El fútbol saldó su deuda con el jugador que merecía este título, con ese Messi que prácticamente lo ha ganado todo y que ahora solo le falta una copa mundial.
Messi fue el gestor de la copa. Durante una buena cantidad de juegos del certamen fue el jugador que tuvo la magia, que tuvo los goles. Incluso compartió el goleo con el colombiano Luis Fernando Díaz con cinco tantos.
Pero en el juego final, el 10 argentino tuvo que tomar otro papel, un Lionel que se esforzó más en labores defensivas, un talentoso que no le importó dejar su estafeta de atacante para defender, junto a sus compañeros, un gol con un uñas y dientes. Proteger esa anotación hasta con sangre, como lo vimos en el tobillo de Montiel, ensangrentado.
Argentina encontró su único gol al 21’, Di María encontró un gran pase de De Paul para controlar el esférico y definir por arriba del arquero brasileño.
Luego de esto, Brasil lo intentó por todos los costados. El juego se declinó por acciones muy arteras con tal de que el rival no lograra avanzar para poner el peligro en cada área.
Al final, los brasileños golpearon y golpearon por todos los costados en busca del gol que les permitiera empatar, pero Argentina soportó el vendaval.
Messi disfrutó el título como un niño, sonrió, brincó, lloró y cantó daleeee campeón.
El fútbol le pagó a Messi con el título que todos esperaban, con la Copa América.