La derrota de Liga Deportiva Alajuelense (2-1) frente a Pérez Zeledón en San Isidro de El General destapó una fuerte autocrítica dentro del camerino manudo. La voz más contundente fue la del defensor Guillermo “Memo” Villalobos, quien no se guardó nada al señalar que la diferencia en el partido no estuvo en las bajas rojinegras, sino en la actitud.
“Es un resultado bastante malo porque ni siquiera puntuamos. No podemos cambiar tanto de actitud de un partido a otro, esto no puede pasar. Ellos estaban jugando una guerra y nosotros no, y simplemente se nos fue el partido por eso”, dijo Villalobos a Radio Monumental.
Sin excusas pese a las bajas
Alajuelense afrontó el compromiso con nueve ausencias entre seleccionados y lesionados: Alexis Gamboa, Santiago van der Putten, Alejandro Bran, Creichel Pérez, Alberto Toril, Joel Campbell, Aarón Suárez, Aarón Salazar y Diego Campos.
Aun así, el zaguero fue tajante al rechazar cualquier justificación:
“En este equipo no valen lesionados ni seleccionados. Si representamos estos colores, siempre tenemos que dar nuestro 100%, sin importar si jugamos 5, 10 o 90 minutos”, sentenció.
Del clásico al tropiezo
La crítica de Villalobos tomó aún más fuerza al comparar el desempeño en San Isidro con el mostrado en el clásico nacional, donde la Liga había lucido imponente.
“En cuanto a fútbol hicimos lo que teníamos que hacer, pero al final eso no funciona si no hay sangre, si no hay actitud”, subrayó.
Autocrítica personal
El defensor no solo apuntó al grupo, también se señaló a sí mismo con total franqueza:
“Tengo que mejorar muchísimo, tengo que trabajar, no estoy en mi mejor versión. Así no puede ser. Tengo que poner las barbas en remojo y dar mi máximo, porque sé que puedo dar mucho más”, reconoció.
Una Liga en la cuerda floja
Las palabras de “Memo” Villalobos retratan la preocupación dentro del plantel rojinegro: un equipo capaz de brillar en partidos grandes, pero incapaz de sostener la intensidad en duelos donde se exige constancia y carácter.
Para el zaguero, el verdadero problema quedó expuesto: sin actitud, la Liga no puede aspirar a más.