En el marco de la escalada bélica que ha sacudido a Medio Oriente durante los últimos días, las Fuerzas de Defensa de Israel han defendido públicamente la ofensiva conjunta con Estados Unidos contra objetivos estratégicos en Irán, citando como justificación la expansión del poderío misilístico iraní.
Según el portavoz (res.) israelí Roni Kaplan, citado por fuentes oficiales, Teherán dispone de uno de los arsenales de misiles balísticos más grandes de la región y proyecta ampliarlo aún más en los próximos años, transformándolo en una amenaza multidireccional que no puede ser ignorada por sus adversarios.
“Estos sistemas amenazan bases y embajadas de Estados Unidos en la región, centros de población en Israel, aliados europeos y socios regionales”, afirmó Kaplan.
El mensaje llega en medio de la denominada Operación “León Rugiente” (Roaring Lion), la campaña militar iniciada el 28 de febrero de 2026, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron una ofensiva coordinada contra decenas de objetivos militares iraníes.
Irán posee uno de los mayores arsenales de misiles balísticos de Medio Oriente, con planes de alcanzar 8.000 misiles para 2027.
Estos sistemas amenazan bases y embajadas de EE. UU. en la región, centros de población en Israel, aliados europeos y socios regionales. Es una amenaza… pic.twitter.com/z8pMX9FAHK
— Roni Kaplan (@CapitanKaplan) March 1, 2026
¿Qué es la Operación ‘León Rugiente’?
El gobierno de Israel bautizó la ofensiva conjunta con Estados Unidos como “Rugido del León”, un nombre que evoca símbolos culturales y representa la intención declarada de neutralizar amenazas graves percibidas desde Irán.
La operación incluyó ataques a instalaciones militares, lanzadores de misiles y centros de comando dentro de territorio iraní, con el objetivo declarado de degradar la capacidad ofensiva de su arsenal balístico y nuclear. Los ataques se produjeron en medio de tensiones previas sobre el programa de misiles e intentos diplomáticos entre Washington y Teherán.
Amenaza creciente, según Israel
Kaplan destacó que los misiles balísticos siguen siendo uno de los pilares de la estrategia defensiva y ofensiva iraní, y que su expansión representa un peligro no solo para Israel, sino también para intereses estadounidenses y de sus aliados en la región.
La ofensiva fue presentada como una respuesta preventiva a esa amenaza, con la intención de limitar la expansión de misiles que, según Israel, podrían incrementar dramáticamente su número en los próximos años.
Escalada y represalias
La operación conjunta lanzó ataques en varias zonas estratégicas de Irán, lo que desató una respuesta rápida por parte de Teherán. Autoridades iraníes reportaron ataques con misiles contra bases estadounidenses en varios países del Golfo y objetivos en Israel, elevando el conflicto a una confrontación más amplia.
Mientras tanto, Israel ha continuado con su ofensiva, incluso realizando bombardeos sobre Teherán y otras ciudades clave tras lo que describió como operaciones destinadas a debilitar la infraestructura de defensa iraní.
Dimensión regional
La violencia ha tenido repercusiones que van más allá de Israel e Irán. Se han reportado impactos en varios países de la región que albergan bases estadounidenses y residentes han visto activarse sistemas de defensa ante posibles ataques.
La narrativa oficial israelí es que la ofensiva era una respuesta necesaria para evitar que Irán consolide capacidades que puedan poner en riesgo no solo a su propio país, sino también a aliados y socios regionales.
Sin embargo, expertos internacionales y gobiernos alrededor del mundo han expresado preocupación por la escalada y sus consecuencias humanitarias y geopolíticas, reforzando la urgencia de medidas diplomáticas para frenar una confrontación abierta de mayor alcance.