Lo que comenzó como un chiste en redes sociales terminó convertido en una trama seria con consecuencias deportivas. Leonardo Cova Escorsa, empresario mexicano señalado como parte del grupo que supuestamente compró el 55% de la Asociación Deportiva Guanacasteca (ADG), pasó de ironizar sobre su participación en el club —diciendo que su única inversión fueron “jabones para masajes”— a guardar completo silencio frente al proceso que derivó en la revocatoria de la licencia del equipo.
El Comité de Licencias de la Fedefútbol confirmó recientemente que la ADG pierde su derecho a competir en la Primera División debido a un traspaso de control administrativo que no fue reportado de forma oficial, tal como lo establece el artículo 18 del Reglamento de Licencias.
De la risa al silencio
Cova, quien apareció en un documento oficial firmado por el presidente de ADG, Jorge Luis Arias Gómez, como uno de los nuevos socios junto a Jorge García Correa, hoy evita hacer comentarios. En entrevista con ElMundo.cr, respondió con cautela:
“Prefiero reservarme cualquier comentario sobre el tema por asuntos de licencias. No es una falta de respeto hacia ustedes ni hacia su profesión, simplemente considero prudente mantener la discreción”.
A pesar de su promesa de transparencia futura, la contradicción entre sus palabras y el contenido del documento ha dejado muchas preguntas abiertas.
Lo que dice el documento
La certificación fechada el 19 de septiembre de 2024 detalla una negociación en la que ADG entregaría el 55% del club a Cova y García, conservaría el 35% y otorgaría el 10% restante a DMV Events & Sports Management. Entre los puntos clave del acuerdo destacan:
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Precio: USD $1.000.000, con un 50% pagadero al momento de la firma y el resto antes del 5 de noviembre de 2024.
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Control administrativo: desde el primer pago, los inversionistas podían integrar a un representante en la estructura interna del club.
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Transformación legal: ADG se comprometía a convertirse en Sociedad Anónima Deportiva en un plazo de dos años.
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Exclusividad y confidencialidad: el acuerdo incluía cláusulas de confidencialidad y penalizaciones por divulgación.
¿Negocio real o promesa fallida?
Aunque Leonardo Cova se desmarca de la negociación —primero con sarcasmo y luego con prudencia—, su nombre y firma están presentes en la documentación. Eso refuerza la tesis de que su implicación fue más allá de una anécdota ligera. Ahora, con la licencia revocada, la historia toma otro rumbo: la sanción no es producto de rumores, sino de evidencia documentada.
Además, ElMundo.cr pudo confirmar que el Comité de Licencias lleva meses investigando las irregularidades administrativas en ADG y que esta certificación fue uno de los documentos analizados en el proceso.
¿Qué sigue?
Con la revocatoria ya dictada, el club tiene derecho a apelar. Sin embargo, la situación se agrava con cada nueva revelación. Por ahora, Guanacasteca está fuera del campeonato, y lo que parecía una transacción informal entre amigos terminó siendo el punto de quiebre para el descenso administrativo del equipo.
Mientras tanto, Leonardo Cova insiste en que no tiene “nada que ocultar”, aunque prefirió no responder si había hecho algún aporte económico más allá de los famosos “₡10.000 para jabones”.
Y así, en medio de firmas, documentos, cláusulas y silencios, el futuro de la ADG pende de un hilo… y la única inversión confirmada, según el gerente general mexicano, sigue siendo un simple kit de spa.
Leonardo Cova sigue sin contestarnos una llamada.