Por Uri Stilman (dpa)
Nueva York, 10 sep (dpa) – Rompe raquetas, se queja con su banquillo, insulta en serbio y hace ademanes pidiéndole al público que lo apoye. Novak Djokovic está exteriorizando más que nunca sus frustraciones durante el Abierto de tenis de Estados Unidos.
“Yo soy un jugador que muestro mis emociones”, dijo el número uno del mundo en Nueva York, donde mañana se medirá en semifinales con el croata Marin Cilic, el campeón defensor.
Djokovic puso el foco en su familia, las sesiones de yoga y la buena alimentación como las claves para mantener su equilibrio durante el último año. Sin embargo, en Nueva York, con la presión en sus hombros por intentar ganar por segunda vez el US Open deja fluir su estado de ánimo sin pensar en el contexto.
En la era de la corrección en el tenis, inaugurada hace una década por Roger Federer y Rafael Nadal, el serbio, el tercer hombre, se sale de esa diplomacia.
Después de pasar las primeras dos rondas a velocidad crucero, Djokovic se mostró incómodo en el partido frente al italiano Andrea Seppi. Después comentó que pasó el primero de los tres sets con náuseas.
En el partido de octavos de final, contra el español Roberto Bautista, el enojo pudo con Djokovic, que después de perder el segundo set partió una de las raquetas que tenía afuera del bolso con una patada.
“Estaba enojado conmigo, estaba frustrado por la situación que había desaprovechado y luego perdí cinco juegos seguidos. No puedo permitirme hacer eso. Es lo que pasó, yo soy un jugador que muestro mis emociones”, comentó Djokovic después del triunfo en cuatro sets.
Durante aquel partido, también se llevó la mano a la oreja, haciendo la mímica de quien quiere escuchar mejor después de ganar un punto en la red. “En ese momento quería tener a la gente de mi lado. No estoy diciendo que sea la manera correcta de hacerlo, de expresar tus emociones. A veces no estás orgulloso de lo que haces, pero, de nuevo, lo importante es estar alerta de lo que hiciste para recuperarte y ganar concentración”, explicó el serbio.
En cuartos, ante el español Feliciano López, Djokovic volvió a hacerlo. Esta vez no partió una raqueta, pero le pegó varias veces a su bolso tras perder el segundo set. También intercambió insultos en serbio con su equipo y celebró algunos puntos importantes con el desahogo que durante años sólo mostró cuando ganó grandes trofeos.
El Djokovic post Wimbledon parece más humano, más emocional. La derrota ante el británico Andy Murray en la final de Montreal y, sobre todo, la caída con el suizo Roger Federer en la definición de Cincinnati afectaron su confianza, ese elemento que tanto valoran los tenistas.
La derrotas ante dos de sus máximos rivales en este US Open (Murray ya quedó eliminado) fabricó dudas sobre su tenis. Y todo ello en un momento en el que el mejor Federer, pausado y tranquilo como siempre, parece resurgir.
“Nunca es fácil perder. No me gusta perder, por supuesto, pero es deporte y hay que acostumbrarse a eso. Por supuesto que hubiera querido ganar esas finales en Montreal y Cincinnati, pero no pude y tengo que aprender de esas derrotas y seguir adelante, entender qué es lo que hice mal y seguir adelante”, comentó Djokovic a su llegada a Flushing Meadows.
En los partidos de mayor exigencia, el tenis de Djokovic muestra fisuras. Su nivel varía durante los partidos y es capaz de perder sets en los que se va completamente del juego.
“No quise perder la concentración, pero desafortunadamente sucedió”, dijo Djokovic después de vencer a López también en cuatro parciales. “En un deporte de márgenes muy pequeños, especialmente a este nivel, uno o dos puntos realmente pueden cambiar el curso del partido”, reconoció el número uno del mundo.
Entre todos estos cambios, Djokovic jugará su séptima semifinal consecutiva de Grand Slam. En cuatro de los últimos cinco años siempre estuvo en las semifinales de todos los grandes.
El próximo partido será contra el Cilic, a quien le ganó en los trece partidos previos. El campeón defensor avanzó hasta las semifinales con más confianza que tenis. Ha ganado sus últimos 13 partidos en el US Open y en este torneo completó dos encuentros de más de cuatro horas que terminó ganando en cinco sets.
“Estoy seguro que tiene mucha confianza. Ganar tantos partidos seguidos, incluso dos muy peleados te hace más fuerte. Tendré que estar preparado porque el saldrá muy agresivo. Así ganó el US Open el año pasado, lo vi y jugó el mejor tenis de su vida”, destacó Djokovic, que es amigo de Cilic desde los tiempos en que los dos se entrenaban en Múnich.
