La derrota en una final suele dejar heridas abiertas y silencios incómodos. Sin embargo, desde el vestuario del Deportivo Saprissa surgió una voz distinta, una que decidió mirar más allá del resultado y reconocer al rival.
David Guzmán, uno de los referentes del conjunto morado, no dudó en elogiar a Óscar Ramírez tras la caída ante Liga Deportiva Alajuelense en la final del Torneo de Apertura.
“Qué se va a decir, si es un gran señor; es un gran entrenador. Muchos de los que estuvimos con él lo queremos y lo apreciamos. Creo que el país, en algún momento, no le da el reconocimiento que se merece”, expresó el volante tibaseño, en un mensaje que contrastó con el ambiente de frustración habitual tras una final perdida.
Para Guzmán, el reconocimiento no pasa por los colores, sino por la persona.
“Aquí no son los colores, sino la persona y el humano que es. Es un gran entrenador y se le dice hoy: felicitarlo. Es una persona de fútbol; hoy viene y nos dice que les toca a ellos, y mañana no se sabe lo que pueda suceder. Nos agradece también por el espectáculo que dimos”, añadió en declaraciones al programa Acción 360.
Un respeto que viene de antes
Las palabras de Guzmán no surgieron al azar. Óscar Ramírez fue su entrenador en la Selección de Costa Rica durante el proceso rumbo al Mundial de Rusia 2018, torneo en el que el mediocampista fue mundialista. Esa relación profesional explica, en parte, el tono de respeto que se mantuvo incluso después de un clásico definitivo.
Desde el regreso del Macho al banquillo rojinegro en 2025, Alajuelense no conoce la derrota ante Saprissa en clásicos nacionales, con un balance de tres empates y cuatro victorias. Esta final fue, además, la primera en la que Ramírez logró eliminar a los morados para levantar un título, algo que no había ocurrido en instancias previas entre ambos bajo su mando.
Más allá del resultado
Con este campeonato, Ramírez alcanzó su sexto título nacional como técnico de Alajuelense, reafirmando su lugar en la historia del club y del fútbol costarricense. Pero esta vez, uno de los reconocimientos más llamativos no llegó desde la celebración rojinegra, sino desde el camerino rival.
En medio de una final cargada de tensión y rivalidad, fue un jugador de Saprissa quien recordó que, incluso tras perder, el respeto también forma parte del juego.