San José, 23 abr (elmundo.cr)- El Deportivo Saprissa reaccionó, y lo hizo gracias a una gran respuesta desde la banca con la inclusión de David Ramírez y Ariel Rodríguez, pero también ayudados por el desajuste funcional de Alajuelense.
La Liga salió al terreno de juego con un sistema muy precavido, signo de un equipo que quiere mantener un orden, que no le ocasionen daño y estar bien parados en defensa.
Nicolás dos Santos utilizó su clásico 4-4-2, pero esta vez decidió incorporar a Luis Sequeira como volante por derecha cediéndole su puesto (el que venía jugando) a José Andrés Salvatierra.
En este movimiento, el sacrificado fue José Luis Cordero, y la intención era poner a Sequeira para que ayudara en labores defensivas, tanto a Salvatierra como a los volantes contenciones.
Cuatro defensas y tres volantes marcadores, parecían suficientes para controlar a un Saprissa que a pesar de tener la posesión de balón, no llegaba con peligro al marco de Pemberton.
Así transcurrió el primer tiempo, con una Liga que tenía un buen bloque, digno de un equipo que cuidaba un resultado de 3-0, aunque en ese momento el marcador era empate sin goles.
En el segundo tiempo los equipos salieron igual, pero Alajuelense, casi de manera fortuita, ya estaba ganando 3-0.
¡Ahora sí! Aquel sistema defensivo con el que salió Alajuelense, se podría aplicar a la perfección. Siete jugadores de corte defensivo, un volante que buscaba la pelota como Alex López y los dos puntas que mantendrían muy ocupada a la defensiva del Saprissa.
Pero sorpresivamente, cuando el sistema táctico por fin iba a cumplir su objetivo (estar bien parados y formar un bloque fuerte) Alajuelense realizó cambios que destrozaron al equipo.
Luis Garrido salió para darle campo a José Luis Cordero, jugadores de un perfil opuesto, debilitando la zona de recuperación en el medio campo. Faltaba mucho aún, y Dos Santos consideró que podían liquidar aún más el juego y tener un mejor manejo de la pelota con Cordero, pero nunca pensó en una reacción tan agresiva de Saprissa.
Luego quiso ajustar sacando a Roger Rojas y metiendo al campo a Pablo Gabas. Pero en Saprissa ingresaron a la cancha Ramírez y Rodríguez, jugadores mucho más rápidos y explosivos que los utilizados de cambio por parte de Alajuelense.

La reacción de Saprissa fue letal, remontar tres goles para empatar el clásico y tener una última opción para ganar el juego, evidencia la fortaleza que tienen los morados en ofensiva, la cual fue su gran arma desde la banca, y la falencia de Alajuelense en la lectura del juego y las malas decisiones en los cambios.