Óscar “Macho” Ramírez afronta la final como lo ha hecho a lo largo de su carrera: con calma, lectura fina del rival y múltiples piezas sobre la mesa. En la antesala del partido de ida de la final de la segunda ronda del Torneo de Apertura 2025, el técnico de Liga Deportiva Alajuelense dejó claro que no se casa con un solo dibujo ni con nombres fijos, sino con la adaptación constante.
Previo al duelo de este miércoles 17 de diciembre, a las 8 p. m., en el Estadio Ricardo Saprissa, Ramírez respondió sin rodeos sobre los posibles movimientos de su equipo, tanto a nivel táctico como individual. Incluso admitió que en el entorno rojinegro ya se escucha el “run run” sobre una posible salida importante, aunque marcó distancia entre su rol y el mercado.
“Yo básicamente me dedico a la cancha; la parte de negociaciones le corresponde a Carlos Vela”, explicó, al ser consultado sobre jugadores que terminan contrato o que han despertado interés fuera del país. En ese contexto, reconoció que Anthony Hernández tiene perfil internacional y que su rendimiento no pasa desapercibido. “Por todo lo que ha hecho, me parece que sí, hay ‘run run’”, dijo, sin dramatizar el escenario.
Variantes por banda y profundidad de plantel
Uno de los puntos que más atención genera es la posibilidad de ver juntos a Anthony Hernández y Kenyel Mitchell, algo que no ha sido frecuente debido a lesiones. Machillo recordó que al inicio del semestre ambos coincidieron, pero luego aparecieron contratiempos físicos que alteraron los planes.
Lejos de verlo como un problema, el entrenador destacó la riqueza del plantel. “Están Tristán Demetrius y Creichel Pérez, hay un grupo de muchachos con condiciones similares y eso ha sido muy bueno para nosotros”, señaló, subrayando que las ausencias no han mermado el funcionamiento del equipo.
El medio campo, un tablero en movimiento
Si hay una zona donde Ramírez ha movido fichas constantemente es el mediocampo. En distintos partidos ha optado por esquemas híbridos: dos mixtos y un creativo, un mixto con dos creativos, o incluso dos contenciones, según lo exija el contexto.
“Ha sido muy parecido, un híbrido de acuerdo a las circunstancias, a quién se adapta mejor y a que no haya lesiones”, explicó. Jugadores como Deylan Aguilar, Diego Campos y Creichel Pérez aparecen como piezas versátiles que permiten ajustar el sistema sin perder equilibrio.
Además, Machillo dejó claro que el análisis no es unilateral. “Saprissa también tiene su situación, los hemos visto en varios sistemas, en varias formas”, comentó, anticipando un partido de ajedrez táctico, donde la capacidad de reacción será clave.
Tranquilidad antes del momento de la verdad
Más allá de las variantes y los nombres, Ramírez insistió en que vive esta final con normalidad. Rutinas, planeamientos y diálogo constante con sus jugadores, sin alterar el día a día por el peso del escenario.
“Uno puede visualizar muchas cosas, pero el momento de la verdad es el partido”, resumió. Caminar, observar, anticipar escenarios y ajustar sobre la marcha: así concibe Machillo una final que, para él, se juega como un tablero, donde cada movimiento puede inclinar la balanza.
Con la serie por iniciar, Alajuelense llega a Tibás con múltiples cartas disponibles y un técnico que entiende que, en estas instancias, la flexibilidad suele ser tan decisiva como el talento.