El cierre de la Final de la Copa Centroamericana 2025 dejó algo más que la celebración del tricampeonato manudo. Días después del partido, el Comité Disciplinario de Concacaf anunció sanciones que ponen el foco en lo ocurrido durante la ceremonia de premiación, tras la derrota del CSD Xelajú MC ante Liga Deportiva Alajuelense.
Sin entrar de inmediato en detalles, Concacaf confirmó que abrió un expediente disciplinario por múltiples incidentesregistrados al término del juego decisivo, disputado el 3 de diciembre de 2025.
El castigo
Luego de revisar pruebas y documentación, el Comité resolvió sancionar al club guatemalteco con una multa económica (monto no revelado) por infracciones a los protocolos de seguridad, así como a los reglamentos de medios y comerciales de la competencia.
Además, el organismo ordenó a Xelajú devolver el Premio Fair Play de la Copa Centroamericana 2025, al considerar que una de las conductas observadas fue incompatible con los principios del galardón.
El gesto que encendió la polémica
La sanción más visible recayó sobre Jorge Aparicio, quien recibió dos partidos de suspensión en futuras competiciones de clubes de Concacaf y una multa económica (también no revelada).
El motivo: un gesto inapropiado y ofensivo durante la premiación, interpretado como una señal de que el partido había sido “robado”, luego de la derrota en la definición desde el punto penal.
Cómo se definió la final
El partido decisivo terminó igualado en el tiempo reglamentario y se resolvió en una dramática tanda de penales, donde Byron Mora se convirtió en la gran figura.
El guardameta rojinegro detuvo disparos clave y fue determinante para que Alajuelense levantara el título y sellara su tricampeonato centroamericano, una noche que quedó marcada tanto por la gloria manuda como por la frustración del cuadro quetzalteco.
Consecuencias a futuro
Concacaf fue clara en su resolución: Aparicio deberá cumplir la suspensión de dos partidos en cualquier torneo de clubes del área en el que sea elegible, lo que traslada el castigo más allá de la edición 2025.
Así, una final que ya había sido intensa dentro de la cancha suma ahora un capítulo disciplinario, recordando que, incluso después del pitazo final, los gestos también compiten y se sancionan.