La pregunta se le puede venir a la cabeza a cualquier malpensado cuando se entera que Alajuelense contrata a un jugador que viene de Sarchí y ambos equipos tienen algo en común. Joseph Joseph, presidente de Liga Deportiva Alajuelense, es propietario —a título personal— de Sarchí, equipo de la Liga de Ascenso. Y el delantero José Alvarado llegó al primer equipo manudo tras su paso por ese club. La duda es inevitable.
La respuesta, sin embargo, es clara: no hubo venta.
Alvarado finalizó contrato con Sarchí y llegó en condición de agente libre a Alajuelense. No existió transacción entre el club presidido por Joseph Joseph y la asociación que él encabeza. El movimiento se dio dentro de los márgenes contractuales habituales y sin cruce económico entre instituciones.
Detrás del fichaje hay otra historia, mucho menos ruidosa y más futbolera. Alvarado, de 27 años, realizó todas sus ligas menores en Alajuelense, pero nunca debutó en Primera División con el primer equipo. Su carrera se forjó lejos de los focos, en la Liga de Ascenso, particularmente en los últimos torneos con Sarchí.
El punto de quiebre llegó en el Centro de Alto Rendimiento (CAR). Al entrenar día a día en las instalaciones rojinegras, el atacante quedó bajo la observación directa del cuerpo técnico. Ahí fue donde Óscar Ramírez puso el ojo en él.
Las referencias internas coinciden: es un centro delantero potente, con buen olfato dentro del área y movimientos inteligentes para atacar los espacios. “Sus movimientos son muy claros dentro del área. A Óscar le gusta y es un pedido del técnico”, señalaron fuentes cercanas al club.

La valoración fue suficiente para que Alvarado ganara un pulso interno. Se impuso sobre Doryan Rodríguez, quien salió a préstamo a Puntarenas FC, y sobre Alberto Toril, quien no entra en los planes del entrenador. El nuevo atacante firmó por un año con la institución manuda.
El movimiento se da en medio de una reestructuración ofensiva. Alajuelense sumó las salidas de Joh Paul Ruiz (a préstamo a Liberia), del arquero Johnny Álvarez, quien pidió finiquito para firmar con Sporting FC, y de Diego Campos, a quien no se le renovó contrato.
En el apartado de llegadas ya estaban confirmados el mexicano Ángel Zaldívar y el costarricense Kenneth Vargas. La inclusión de Alvarado completa una apuesta distinta: un delantero sin cartel mediático, pero con el aval directo del técnico.
Así, la inquietud queda resuelta. No hubo negocio cruzado ni venta encubierta. Lo que hubo fue un futbolista libre, observado de cerca, que convenció en la cancha. En Alajuelense, esta vez, la respuesta no estuvo en los papeles… sino en el rendimiento.
Su contrato es solamente por seis meses.