El Municipal Liberia llega al punto más alto de su temporada con una idea clara y un arquitecto que conoce de gestas grandes. José Saturnino Cardozo prepara un partido de precisión quirúrgica, intensidad máxima y contragolpes a toda velocidad para intentar el golpe definitivo en el Estadio Alejandro Morera Soto, donde se resolverá la semifinal ante Liga Deportiva Alajuelense.
La serie está 1-1, abierta por completo y sin red de seguridad. En el campeonato nacional ya no existe el criterio del gol de visita, por lo que cualquier empate tras los 90 minutos —y la reposición— enviará la definición a tiempos extra o penales. Todo puede pasar.
Liberia llega con el sueño intacto y una sensación compartida: en el partido de ida fue superior. En el Edgardo Baltodano dominó, presionó alto, generó fútbol y opciones, pero solo encontró premio desde el punto de penal, por intermedio de Fernando Lesme. El empate cayó como un balde de agua fría, cuando a falta de segundos un golazo de Alejandro Branrescató a la Liga.
Aun así, lejos de quebrarlos, el golpe terminó fortaleciendo al grupo pampero.
“Es ingrato el fútbol. No merecíamos el empate, merecíamos ganar y no solo por un gol, pudo ser por dos o tres, pero la contundencia fue clave y sabíamos que no iba a ser sencillo”, expresó el arquero Antonny Monreal, uno de los referentes del equipo.
Liberia sabe que enfrentará a un rival con jerarquía, pero también tiene claro que ya lo puso contra las cuerdas. “La serie sigue viva, estamos 1-1 y vamos en busca del pase en Alajuela”, añadió Monreal.
El plan Cardozo: orden, convicción y paciencia
El técnico paraguayo entiende que repetir la fórmula del primer partido es el único camino. Disciplina táctica, bloques compactos, transiciones rápidas y máxima concentración. No hay margen para errores.
“Hicimos un gran trabajo en el primer partido, generamos opciones y había que concretarlas. Me quedo con el esfuerzo del grupo, con la unión y la disciplina táctica. Todo lo que trabajamos en la semana se vio en la cancha”, analizó Yeison Molina, otro de los hombres clave en el esquema liberiano.
Para Cardozo, la regularidad mostrada durante la fase de clasificación no fue casualidad. Liberia nunca salió de zona de clasificación y llegó a estas instancias con credibilidad deportiva, algo que ahora intentará traducir en una noche histórica.
“Va a ser un partido muy bueno. Es complicado, pero nunca quisimos que todo quedara solo en clasificar”, sostuvo Monreal, reforzando el mensaje de ambición que se respira en el camerino.
Una noche para hacer historia
La mesa está servida. Liberia no tiene nada que perder y todo por ganar. Dieciséis años después, volvió a la fiesta grande del fútbol nacional y ahora quiere algo más: colarse en la final y romper cualquier pronóstico en la Catedral.
El Morera Soto será juez y escenario de una batalla de alta intensidad, dramatismo y nervios. Alajuelense o Liberia, uno avanzará este sábado a la final de la segunda ronda, donde lo esperará el vencedor de la serie entre Saprissa y Cartaginés, que se definirá el domingo y en la que los morados llevan ventaja 2-1.
Si el batacazo pampero se concreta, la Liga quedaría obligada a disputar una gran final y a esperar rival.
Si es Alajuelense el que impone su localía, los rojinegros buscarán cerrar el campeonato lo antes posible.
La ilusión está intacta. Cardozo dicta las últimas instrucciones. Liberia cree. Y en el fútbol, creer también juega.