La polémica generada por la llamada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la revisión de la suspensión del delantero Folarin Balogun sigue provocando reacciones en el mundo del fútbol.
Esta vez quien alzó la voz fue Javier Tebas, presidente de LaLiga de España, quien publicó un contundente mensaje en sus redes sociales en el que cuestionó el modelo de gobernanza de la FIFA y aseguró que el caso Balogun es apenas “la punta del iceberg”.
Para Tebas, la decisión de dejar sin efecto la sanción del atacante estadounidense no puede verse como un hecho aislado.
“El perdón de la sanción al jugador de Estados Unidos Balogun no es una anécdota ni un error aislado. Es, simplemente, la punta del iceberg de un modelo de gobernanza que lleva muchos años deteriorando la credibilidad de la FIFA y del fútbol en general”, escribió.
El dirigente español sostuvo que el verdadero problema radica en que las normas pueden terminar aplicándose o interpretándose de manera distinta según las circunstancias.
“Cuando las reglas se aplican constantemente con arbitrariedad, la confianza desaparece. Y sin confianza no hay credibilidad institucional”, afirmó.
Críticas al funcionamiento de la FIFA
Tebas fue más allá del caso puntual y cuestionó el funcionamiento interno de la FIFA, especialmente la forma en que, según él, se toman las principales decisiones.
Aseguró que los Congresos de la FIFA se han convertido en “grandes escenificaciones de unanimidad”, donde no existe un debate real y las decisiones llegan definidas antes de ser sometidas a votación.
Además, criticó la falta de diálogo con las ligas nacionales, a las que calificó como las organizaciones que sostienen el fútbol profesional durante todo el año.
“Se impone una agenda unilateral sin escuchar a los principales actores del fútbol”, señaló.
El origen de la controversia
La discusión comenzó luego de que el Comité Disciplinario de la FIFA dejara sin efecto la suspensión automática de Folarin Balogun, quien había sido expulsado en el partido anterior de Estados Unidos.
La decisión permitió que el delantero pudiera disputar el compromiso de octavos de final frente a Bélgica, pese a que el Código Disciplinario contempla una sanción automática tras una tarjeta roja.
La medida tomó mayor relevancia cuando trascendió que Donald Trump conversó con Gianni Infantino para solicitar que el caso fuera revisado. Aunque la FIFA insistió en que sus órganos judiciales actuaron con independencia, la decisión generó fuertes cuestionamientos y motivó una apelación por parte de la Federación Belga de Fútbol, la cual fue rechazada.
Paradójicamente, la polémica terminó perdiendo peso en el terreno de juego. Bélgica goleó 4-1 a Estados Unidos y avanzó a los cuartos de final del Mundial 2026.
Sin embargo, para Javier Tebas el episodio deja una preocupación mucho mayor que un simple resultado deportivo.
“El fútbol mundial merece instituciones que rindan cuentas, respeten las reglas y gobiernen con transparencia, no mediante decisiones unilaterales, discrecionales y arbitrarias que erosionan la confianza de aficionados, clubes, ligas y jugadores”, concluyó.