Erick Lonis sabe que su regreso a Saprissa vino con fuerza, cambios y una intensidad poco habitual, incluso para alguien que conoce tan bien la casa morada. Lo curioso es que, a menos de dos meses de haberse incorporado al comité deportivo, el exportero ya tiene claro cuánto tiempo más podrá sostener este ritmo.
“Creo que voy a estar seis meses más con este nivel de intensidad y después continuaré un poco más, para luego regresar a mis actividades habituales”, confesó, con la misma frontalidad que lo caracterizó en la cancha. Eso sí, aclara que “voy a estar en Saprissa por lo menos un año y medio, creo yo”.
Desde su incorporación, su firma ha quedado plasmada en movimientos relevantes: salidas como la de Sabin Merino, la venta de Kevin Chamorro a Europa, préstamos de jugadores a Sporting y la incorporación de fichajes como Newton Williams y Gustavo Herrera. También se reactivó el equipo femenino y se reubicó a Vladimir Quesada en ligas menores.
“Siempre he estado ligado a Saprissa, ahora es un poco más intenso porque estamos en un proceso de reestructuración de algunas cosas, de mejora de unas, de implementación de otras. Por ahora, todo es muy intenso y estoy preparado, estoy cómodo; la presión no me molesta, no me hace rendir o trabajar menos”, aseguró Lonis en entrevista con Radio Columbia.
El exguardameta sabe que Saprissa lo exige todo y más. Y eso le ha cobrado un precio en otros aspectos de su vida: “Deseo volver a retomar los entrenamientos, que son una pasión. En eso he tenido que pagar un costo de oportunidad bastante alto”, admite, en referencia a las competencias físicas y de resistencia en las que solía participar.
“No me quejo, hay un dicho que dice que uno puede hacer todo en la vida, pero no todo al mismo tiempo. Ahora me toca este reto y no se puede hacer a medias; se está con todo o no se está. Por más que quisiera tener más tiempo para entrenar e ir a competencias, de momento no es posible. Lo que hago está valiendo la pena y es un lugar (Saprissa) donde yo, en cualquier momento, debía estar”, agregó con convicción.
Eso sí, el cambio también lo ha sentido al tratar con la prensa. Hoy, como dirigente, se enfrenta a una exposición pública que no existía en su época como jugador.
“Hoy hay más periodistas y más comunicadores de los que había cuando yo jugaba, y hay que atender cuatro o cinco veces más comunicadores que antes. Eso tiene su limitación, no puedo hacerlo siempre”, comentó.
Lonis tiene la mira puesta en diciembre como un punto de inflexión: “No creo que vaya a ser así después de diciembre, como ha sido hasta ahora. Creo que una vez que los planes estratégicos estén caminando, que todo fluya, voy a tener más tiempo para volver a las actividades que generalmente hago”.
Finalmente, y fiel a su estilo directo, confesó la frustración que le genera no poder tener un impacto inmediato, como sí podía cuando era el dueño del marco.
“La única diferencia, y quizá lo que a uno lo frustra un poco, es que antes, dentro de la cancha, uno podía buscar soluciones inmediatas; ahora no”.