Por Ariel Greco (dpa)
Santiago de Chile, 28 jun (dpa) – Ricardo Gareca está ante una reparación histórica con la selección peruana: a 30 años de haberle convertido un gol que la dejó afuera del Mundial de México 1986, el ahora entrenador podría llevarla de la mano a la final de la Copa América.
El martes 30 se cumplirán 30 años del empate 2-2 entre Argentina y Perú en el estadio Monumental de Buenos Aires, que depositó al entonces equipo de Carlos Bilardo en la Copa del Mundo y que dejó al conjunto peruano en la puerta de llegar por tercera ocasión consecutiva la cita máxima. El destino quiso que un día antes, mañana, el Perú de Gareca se mida con Chile en busca de la final de la Copa América por tercera vez en su historia.
Aquel gol de su ahora entrenador fue un impacto muy duro para la selección peruana. Estaba a nueve minutos de regresar a un Mundial, pero con la igualdad tuvo que ir a un repechaje que luego perdió ante Chile. Después de aquella ocasión dilapidada, Perú nunca más disputó una Copa del Mundo, aunque espera retornar de la mano de Gareca en Rusia 2018.
Cuando arribó en febrero a Perú, el ex goleador dejó en claro que quería olvidar aquella historia. “Siempre me preguntan lo mismo en Argentina cada vez que toca un partido entre ambas selecciones. Lo mismo aquí. Yo quiero olvidar eso, es pasado, lo tengo archivado”, afirmó Gareca en su presentación como seleccionador peruano.
Pero su molestia no tiene que ver con el nuevo rol que pasaba a ocupar. Aquel gol -“emotivo y muy importante”, según lo catalogó- fue el último de los seis que marcó con la camiseta argentina y antecedió al golpe más duro de su carrera: quedar afuera de la lista para el Mundial 1986.
“Fue un golpe. Quizás el más duro que tuve en mi carrera, pero lo asimilé bien. Estaba en Colombia y veníamos a jugar a Chile un partido, ahí me enteré”, contó Gareca años después en la revista argentina “Un Caño”. “Arranqué como titular frente a Venezuela y reaparecí contra Perú, en el que convertí el gol. No estaba bien anímicamente, tenía expectativas muy importantes en la selección y no se me cumplieron, fue un golpe muy duro no ir al Mundial”, recordó.
Sin su gol, Argentina, campeona del mundo en México, tampoco hubiese ido. Promediaba el segundo tiempo y el equipo de Bilardo se estaba quedando afuera en casa por el 2-1 parcial con goles de José Velásquez y Gerónimo Barbadilla. Pedro Pasculli, después de que Diego Maradona se escapara por única vez en el juego de la pegajosa marca de Luis Reyna, había abierto el marcador.
Ante esa circunstancia, Bilardo mandó a Gareca al campo por Julián Camino, un lateral que en la primera acción del partido había fracturado al goleador peruano Franco Navarro, con una plancha descalificadora que sólo le valió la tarjerta amarilla del árbitro brasileño Romualdo Arpi Filho.
A menos de 10 minutos para el cierre, el capitán Daniel Passarella se cargó el equipo al hombro y generó la ocasión que provocó el empate: bajó el balón con el pecho en el área rival y sacó un derechazo cruzado que el arquero Eusebio Acasuzo apenas alcanzó a desviar antes de que rebotara en palo.
Durante unos segundos, la pelota recorrió la línea, sin ingresar, hasta que Gareca la mandó al fondo del arco. Todos los abrazos fueron para Passarella, mientras el autor del tanto se quedó festejando, solo, tomado de la red.
“Cuando faltaban 10 minutos, llegó aquella jugada de Passarella, el empujoncito de Gareca, ¡qué sé yo! Yo ni me di cuenta quién había hecho el gol, pero lo tenía cerca a Pedrito Pasculli y me abracé, me abrazaba con cualquiera… Pero fue de Gareca, fue del Flaco, si no la pelota no entraba, se iba afuera”, recordó Maradona años más tarde.
“Si Julio César Uribe no hubiera sido egoísta en el gol y le hubiera dado pase a José Velásquez, tal vez Perú hubiera marcado el 3-1 y nosotros le hubiésemos dicho adiós al Mundial, al título y a la mano de Dios”, añadió el astro cuando era seleccionador argentino en 2009.
“Mi gol fue de rebotero. Passarella la cruzó, pegó en un palo y yo entré para empujarla. Nos costó mucho clasificarnos”, contó alguna vez Gareca. En ese momento ni siquiera se imaginó que Juan Carlos Oblitas, autor del gol del triunfo peruano 1-0 en Lima en aquellas eliminatorias y hoy director deportivo de la Federación Peruana de Fútbol, lo iba a elegir por sobre Passarella y lo iba a ir a buscar especialmente a Buenos Aires para ser el nuevo seleccionador peruano.
Y mucho menos, que casi exactamente 30 años después, tendría la posibilidad de una reparación histórica con aquel país al que dejó afuera de un Mundial por culpa de un gol.
