El arbitraje costarricense atraviesa uno de sus momentos más tensos.
Y este martes, lejos de aclararse, el panorama se volvió más difuso.
Al mediodía, la Comisión de Arbitraje, encabezada por Enrique Osses, sostuvo una reunión con el panel de árbitros del país. El objetivo era revisar criterios tras una seguidilla de jornadas marcadas por la polémica.
Pero el mensaje no dejó certezas.
Según conoció este medio, en el encuentro se les indicó a los árbitros que, a partir de ahora, las acciones de sujeción —los llamados “agarrones”— deben analizarse priorizando si existe o no falta, dejando en segundo plano el impacto que esa acción tenga en la jugada.
Un cambio de enfoque que no todos interpretan igual.
Un torneo marcado por la polémica
El contexto no es menor.
El clásico entre Liga Deportiva Alajuelense y Deportivo Saprissa dejó encendida a la afición manuda por la acción de Gerald Taylor sobre Alexis Gamboa en los minutos finales, un agarrón que no fue sancionado como penal.
En la acera morada también hubo reclamos. Señalan una acción similar de Guillermo Villalobos sobre Tomás Rodríguez.
A esto se suma lo ocurrido en el duelo entre Municipal Liberia y Cartaginés, donde el penal sancionado a Kevin Briceño volvió a abrir el debate sobre el criterio arbitral.
El resultado es evidente: el arbitraje está en el centro de la discusión.
De la subjetividad al desconcierto
Hace apenas semanas, Osses defendía públicamente que este tipo de acciones debían valorarse bajo criterios subjetivos, tomando en cuenta variables como el impacto real en la jugada.
“Se analizan muchas variables… el impacto que eso puede tener”, explicó tras el clásico de la jornada 8.
Incluso llegó a justificar que algunas sujeciones no se sancionaran si no generaban una consecuencia directa en la acción.
Hoy, el mensaje parece ir en otra dirección.
Y ahí nace el problema.
“Ahora no sabemos qué pitar”
Para algunos árbitros que estuvieron en la reunión, el nuevo lineamiento genera confusión.
Durante 16 jornadas, el criterio predominante fue claro: no todos los agarrones eran falta, especialmente si no había impacto evidente en la jugada.
Ahora, con la nueva interpretación, varias de esas acciones podrían sancionarse.
El ejemplo más inmediato es el del clásico.
Bajo el nuevo enfoque, el agarrón de Taylor sobre Gamboa podría ser considerado falta. Bajo el criterio anterior, no.
Ese giro deja a los árbitros en una zona gris.
“Ahora no sabemos qué pitar”, es la sensación que transmiten algunos de los presentes, según pudo conocer este medio.
Un arbitraje bajo presión
El malestar no solo se queda en la cancha.
Analistas arbitrales han elevado el tono de sus críticas en las últimas semanas, al punto de pedir la salida de Osses de la Comisión.
Mientras tanto, los equipos reclaman coherencia en las decisiones y las aficiones pierden confianza en el sistema.
El VAR, lejos de calmar las aguas, también ha sido señalado.
Y en medio de ese escenario, el cambio de discurso termina por alimentar la incertidumbre.
El problema de fondo
El fútbol necesita reglas claras.
Y el arbitraje, criterios consistentes.
Cuando ambos cambian en plena competencia, el margen de error se amplía.
Y la credibilidad, se resiente.
Hoy, más que nunca, el arbitraje costarricense no solo está bajo revisión.
Está bajo presión.