Kenay Myrie, lateral derecho de apenas 18 años, es hoy uno de los nombres que más orgullo despierta en el Deportivo Saprissa. No solo por el nivel mostrado en cancha, sino porque figura en un listado histórico: el ranking mundial de los mejores futbolistas sub-20 elaborado por el Centro Internacional de Estudios Deportivos (CIES).
La noticia se celebra en Tibás como un triunfo institucional. Saprissa subraya que Myrie es el único futbolista de Centroamérica en aparecer entre los 200 talentos jóvenes más destacados del planeta, compartiendo lista con nombres de élite como Lamine Yamal y Pau Cubarsí (FC Barcelona), Franco Mastantuono (Real Madrid), Jobe Bellingham (Borussia Dortmund) y Warren Zaire-Emery (PSG).
Del CAR al Morado
La historia, sin embargo, tiene un matiz incómodo para el archirrival rojinegro. Myrie se formó en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Alajuelense, donde estuvo desde los 8 hasta los 15 años. En 2021, un correo firmado por el entonces director de Liga Menor, Vidal Paloma, notificó que no continuaría en la institución. Entre los testigos de aquella salida estuvo Albert Ballestero, su técnico en la U-15.
Lo que parecía un tropiezo en su camino fue la puerta hacia Tibás. Gracias a la intervención del exjugador Allan Alemán, identificado con Alajuelense pero que intercedió en favor del joven, Kenay aterrizó en Saprissa. Allí debutó oficialmente en junio de 2024 ante Santos de Guápiles, en el Torneo de Copa, y no ha dejado de crecer.
Un apellido de herencia futbolera
Kenay no solo aporta talento propio: es hijo de Roy Myrie, exseleccionado nacional, y sobrino de Dave Myrie, mundialista en Brasil 2014. Además, comparte carrera con su hermano gemelo, Kenan, quien también juega en Saprissa y ha defendido la camiseta de Costa Rica en torneos de Concacaf.
El contraste incómodo
Hoy, Saprissa presume a Kenay como una joya que ya está valorada en 800 mil euros, según confesó recientemente Erick Lonis, miembro del Comité Deportivo. El lateral derecho se perfila como una de las próximas exportaciones moradas al fútbol internacional.
En cambio, en Alajuelense la historia deja un sabor amargo: un futbolista que pasó por su sistema de formación terminó reforzando al archirrival y podría convertirse en un negocio millonario para el Monstruo.
Mientras los manudos presumen ventas recientes como las de Jossimar Alcocer, Brandon Aguilera y Carlos Mora, Saprissa ahora saborea la posibilidad de que un “descarte rojinegro” sea su próximo gran negocio.
Una joya con futuro internacional
Kenay Myrie ya no es solo un proyecto: es una realidad. Su talento, disciplina y proyección lo colocan en la vitrina internacional. Saprissa se abraza a su presente y lo exhibe con orgullo; Alajuelense, en cambio, mira cómo una de sus antiguas promesas brilla ahora bajo el manto morado.