Zúrich, 30 may (dpa) – Los detenidos por la policía suiza en el último escándalo de corrupción en FIFA siguen en silencio, pero pronto empezarán a hablar. Lo que digan, sobre todo a la policía, podría deparar nuevos sobresaltos al ente rector del fútbol sudamericano, la Conmebol, donde se mezclan el miedo y el deseo de cambio.
Las actas de la investigación iniciada por la fiscalía de Estados Unidos son una bomba de relojería. Hay 14 imputados por pertenecer a una trama de pago y cobro de sobornos por lucrativos derechos de comercialización de torneos de la región. Pero principalmente hay decenas de “cómplices” cuya identidad se desconoce y que únicamente están identificados con un número.
“Las identidades de los siguientes individuos las conoce el Gran Jurado”, asegura en su informe el Departamente de Justicia de Estados Unidos, que fue quien pidió a la policía suiza que el miércoles arrestara a siete altos dirigentes del fútbol en Zúrich, dos días antes del Congreso de la FIFA.
Tres de los arrestados eran sudamericanos: el uruguayo Eugenio Figueredo, ex presidente de Conmebol y vicepresidente de FIFA; el brasileño Jose María Marin, ex presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), y el venezolano Rafael Esquivel, jefe de la federación de su país. El cuarto implicado es el paraguayo Nicolás Leoz, ex número uno de Conmebol, que todavía está en su país.
De los 25 cómplices sin identificar que incluye el informe, muchos de ellos son descritos como altos rangos del ente sudamericano. En Estados Unidos, la agencia federal tributaria (IRS), cuyos agentes están en el origen de la investigación, cree que los arrestos del miércoles en Zúrich no serán los últimos.
“Estoy razonablemente confiado en que tendremos otra ronda de imputaciones”, dijo el jefe del IRS, Richard Weber, cuyo departamento obtuvo mucha información gracias a un “arrepentido”, el estadounidense Chuck Blazer, ex hombre fuerte de la Concacaf y ex miembro del comité ejecutivo de la FIFA.
“Vendrán más malas noticias”, advirtió Blatter en los días de su coronación para un quinto mandato, después de que el escándalo sacudiera el Congreso de la FIFA.
“Malas, o en realidad buenas noticias. Si tenés un tumor hay que sacarlo. Ojalá no hubiera más tumores”, dijo a dpa el uruguayo Eduardo Ache, presidente del club Nacional y miembro de la delegación de su país en Zúrich.
“El que no hizo las cosas bien estará preocupado porque le golpeen la puerta a las seis de la mañana”, advirtió. “La Conmebol tiene ahora una oportunidad histórica para consolidarse. Hay que trabajar para terminar de limpiar el barco. Lo que no pudimos en 15 años hay que hacerlo ahora. Nosotros ya empezamos una renovación generacional. Pero a veces estas cosas profundizan el proceso de cambio que había empezado”, añadió
Hombres fuertes del pasado como Leoz, Figueredo, el brasileño Ricardo Teixeira o el argentino Julio Grondona ya no están, pero la investigación estadounidense no sólo acusa a individuos, sino que destapa una forma arraigada de hacer las cosas.
El presidente de la Conmebol, Juan Ángel Napout, asumió el año pasado. Según aseguró hoy en Zúrich, la Conmebol decidió ya no oponerse a la petición hecha al congreso de Paraguay para que quite la inmunidad a la sede del organismo, con lo que un juez podría pedir su registro si encontrara indicios de delito.
“Nosotros estamos tratando de cambiar”, dijo el paraguayo. “Entendemos nuestra situación. Vamos a dar la cara. Yo estoy dando la cara”.
