El mensaje que publicó Gustavo Herrera en sus redes sociales fue tan breve como contundente: “Muchos sentimientos y mucho que decir, pero solo quiero volver a ser el mismo”, escribió el atacante panameño de Saprissa, acompañado por un emoji de corazón roto. Las palabras generaron reacciones inmediatas y encendieron las alarmas entre los seguidores morados.
La publicación no pasó inadvertida en el entorno del club y provocó una respuesta pública del propio Erick Lonis, presidente del Consejo Deportivo, quien abordó el tema con franqueza en una entrevista con Encuentro Deportivo de Radio Columbia.
Para Lonis, lo que vive Herrera es parte del proceso normal de adaptación de un jugador joven a una institución que impone altas expectativas. “Es un jugador que siente un gran reto por demostrar. Todos los que lo hemos visto notamos que tiene muchísima calidad, en lo que piensa e intenta hacer, y eso habla muy bien de él. Tiene mucha personalidad porque pide mucho el balón”, expresó el exguardameta.
El jerarca no considera que haya motivo de alarma, pero sí reconoció que el delantero de 19 años se ha visto afectado por la presión interna. “Creo que él lo que siente es una enorme presión por demostrar por qué está en el Saprissa, pienso que eso le ha afectado un poco a la hora de estar cerca del arco. Tiene que calmarse, entrenar y bajar un poco las revoluciones cuando va a enfrentar el último pase o al arquero, eso es todo”, explicó.
Lejos de ignorar la situación, Lonis reveló que el club ya activó su protocolo de acompañamiento psicológico, con una persona dedicada a ese ámbito. “Nosotros tenemos un programa para eso, con el que lo hemos ido trabajando a nivel interno. Tenemos una persona encargada para este tipo de cosas, don Carlos Aguirre, especialista en ese asunto. Yo entiendo el nivel de expectativa que se tiene, son de las cosas normales en un muchacho que tiene grandes condiciones, pero está en buenas manos”, afirmó.
Herrera llegó al Saprissa como una de las nuevas promesas internacionales dentro del proyecto deportivo liderado por Lonis. Su adaptación no ha sido sencilla, pero en el club aseguran que no está solo.
El mensaje de Gustavo fue un grito silencioso, una confesión emocional en medio del torbellino de presión que implica vestir la camiseta del “monstruo morado”. En Saprissa lo entendieron como tal y ya trabajan para que ese deseo de “volver a ser el mismo” no solo se concrete, sino que le permita florecer como futbolista en un entorno que exige, pero también acompaña.