En Saprissa hay nombres que pesan incluso cuando no aparecen. Desde hace varias semanas, uno de ellos dejó de verseen la dinámica del equipo y su ausencia ya no pasa inadvertida, ni para el cuerpo técnico ni para la afición.
Se trata de Fidel Escobar, quien no vuelve a jugar desde la final del torneo anterior, disputada en diciembre. A partir de ahí, el calendario avanzó, el Clausura 2026 arrancó y los partidos se acumularon, pero el defensor panameño no volvió a figurar: ni en cancha, ni en la banca, ni entre las alternativas.
El campeonato ya suma cuatro jornadas y el panorama no cambia. Tampoco lo hará en el compromiso próximo ante Pérez Zeledón. En Tibás, el silencio alrededor del jugador comenzó a generar preguntas.
Lo que se sabía… y lo que no
La explicación inicial fue breve y preventiva. En la primera fecha, desde el club se informó que Escobar tenía dolores en la espalda y que, por precaución, no sería tomado en cuenta. Sin embargo, el paso de los días y la repetición de ausencias dejaron claro que el problema era más profundo.
Según una investigación publicada por La Nación, el defensor fue sometido a estudios médicos luego de que las molestias no cedieran. El resultado fue concluyente: presenta una hernia discal lumbar, una lesión que afecta la zona baja de la columna y que suele provocar dolor persistente, además de limitar el esfuerzo físico.
El camino elegido
Con el diagnóstico confirmado, Saprissa optó por un tratamiento conservador, supervisado por un especialista en columna. La recomendación fue clara: infiltración lumbar, un procedimiento habitual en este tipo de casos, orientado a reducir inflamación y aliviar el dolor sin recurrir, de momento, a una intervención quirúrgica.
El pronóstico es moderadamente alentador. Si el cuerpo responde como se espera, el tiempo estimado de recuperación podría rondar las dos semanas, aunque todo depende de cómo asimile el tratamiento.
Desde el banquillo, Vladimir Quesada fue cauto. Reconoció que hoy el equipo no puede contar con Escobar y que no existe una fecha exacta para su regreso, ya que la evolución médica marcará el ritmo.
Un antecedente que suma contexto
Desde su llegada al club en 2022, esta no es la primera vez que Escobar debe detenerse. Entre lesiones musculares, sobrecargas y pausas controladas, ya suma varios periodos de ausencia, el más prolongado entre mayo y agosto del 2024, cuando estuvo 72 días fuera de las canchas.
Por ahora, Saprissa sigue adelante sin uno de sus zagueros habituales, mientras el calendario no afloja y la presión competitiva crece. La incógnita no es solo cuándo volverá, sino en qué condiciones y cómo responderá su cuerpo tras un problema que rara vez se resuelve de inmediato.
En Tibás, la ausencia ya dejó de ser normal. Y cuando eso ocurre, el silencio se transforma en tema de conversación.