Miguel Piojo Herrera sorprendió con una decisión estratégica que cambiará la conformación de la Selección Nacional para los juegos vitales de la eliminatoria rumbo al Mundial 2026. El mexicano apostará por dar mayor protagonismo a los jugadores del campeonato local, un movimiento que pocos veían venir.
La Tricolor enfrentará a Honduras el 9 de octubre en San Pedro Sula y, días después, a Nicaragua el 13 en la “Joya” de La Sabana. Partidos donde no hay margen de error y donde el aporte del fútbol nacional será clave.
Parón del campeonato
Para respaldar esta nueva estrategia, la Fedefútbol solicitará a la Unafut detener el torneo en la jornada 12. Eso implica que duelos como Herediano–Alajuelense, uno de los clásicos más esperados del semestre, no se disputarían en las fechas previstas.
Con este parón, el cuerpo técnico de La Sele contará con más días de trabajo y podrá preparar a fondo a los jugadores locales, quienes tendrán un peso decisivo en la convocatoria.
Figuras de experiencia y sangre local
Entre los nombres que destacan está Celso Borges, a quien Herrera considera pilar en el mediocampo por su liderazgo y recorrido internacional. A su lado, como siempre, se perfila Keylor Navas bajo los tres palos, símbolo de seguridad y jerarquía.
El resto del grupo tendrá una mezcla de jóvenes y experimentados provenientes de clubes nacionales, lo que marca un viraje respecto a convocatorias anteriores, donde predominaban legionarios.
La ruta a los 12 puntos
Costa Rica necesita sumar 12 unidades para asegurar un boleto directo al Mundial. La ruta es clara:
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No perder en Honduras.
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Ganar en casa a Nicaragua y a los catrachos.
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Imponerse a Haití en Curazao.
Ese es el margen que maneja Herrera y que lo obliga a ajustar sus cartas antes de que sea demasiado tarde.
Con esta apuesta, el Piojo manda un mensaje: la eliminatoria no se gana solo con nombres en el extranjero, sino también con el hambre y la entrega de quienes se lucen semana a semana en el torneo nacional.