Un negocio que prometía ganancias rápidas y seguras terminó convertiéndose en una de las mayores estafas financieras vinculadas al fútbol costarricense.
De acuerdo con múltiples testimonios, más de 100 personas, entre ellas al menos 20 futbolistas activos y retirados de la Primera División, resultaron afectadas por una red de inversión liderada por José Gabriel Vargas, Steven Aguilar y un exjugador de apellido García, bajo el nombre de Soluciones Automotrices Rivera.
⚙️ El modelo de las ganancias imposibles
El esquema operaba con un discurso atractivo: invertir en la importación de autos usados y repuestos desde Estados Unidos para su reventa en Costa Rica.
Los inversionistas recibían un 5% mensual de intereses, con la supuesta libertad de retirar el dinero en cualquier momento.
En la práctica, eso significaba que quien invertía ₡10 millones obtenía ₡500.000 cada mes, una rentabilidad que ninguna entidad financiera ofrece.
Al principio, los pagos eran puntuales, lo que generó confianza.
“Yo invertí ₡25 millones y recibía casi millón y medio de intereses. Todo parecía en orden”, relató uno de los jugadores brumosos que aún milita en el Cartaginés.
Con el paso de los meses, los depósitos se retrasaron, hasta que el 8 de junio de 2023, los socios convocaron a los inversionistas y alegaron un “atraso temporal”.
Fue el inicio del colapso.
Según publicó la página en Facebook Pasión Azul, aunque esta noticia se conoce desde setiembre del 2024.
💸 De las promesas al derrumbe
Para mediados de 2023, los pagos se detuvieron por completo.
Algunos futbolistas intentaron recuperar su dinero, pero solo recibieron mensajes de voz prometiendo una pronta solución.
Uno de los afectados asegura que un excompañero invirtió más de ₡100 millones, los ahorros de toda su carrera, y terminó devastado emocionalmente.
Casos como el del exjugador Víctor Murillo, quien según versiones públicas convenció a su madre de vender su casa para invertir, reflejan el alcance del daño, según explica Pasión Azul.
El Ministerio Público confirmó que un hombre de apellido Aguilar es investigado por delito de estafa dentro del expediente 24-000766-0283-PE, bajo trámite en la Fiscalía de Pavas.
El monto total de las pérdidas ronda los $10 millones (₡5.130 millones).
🕵️ Una historia de confianza y engaño
Según relató un jugador afectado a La Nación, en setiembre del 2024, el esquema funcionaba desde 2021 y parecía legítimo: Aguilar mostraba contratos, garantías mobiliarias y órdenes de compra vinculadas a aseguradoras.
Incluso abría talleres mecánicos para dar apariencia de formalidad.
El negocio ofrecía intereses de entre 5% y 12% mensual, muy por encima de los rendimientos bancarios (que rondan entre 4,75% y 6,4% anual).
“Al principio todo se cumplía. Uno veía el depósito puntual y terminaba creyendo que era real. Hasta que los pagos dejaron de llegar”, relató otro exjugador que perdió parte de sus ahorros.
Cuando el dinero desapareció, Aguilar cortó toda comunicación y José Gabriel Vargas alegó ser otra víctima, aunque testigos señalan que cambió de automóvil y mantuvo un estilo de vida ostentoso.
En mayo de 2024, Vargas, quien estudio derecho, dejó el Cartaginés y desapareció de las redes sociales. También del panorama futbolístico.
⚖️ Investigación apenas comienza
Hasta setiembre del 2024, solo tres personas han denunciado formalmente, aunque los abogados que representan a las víctimas estiman que hay cerca de 100 afectados, entre deportistas, familiares y allegados.
El abogado Zudik Hernández Routman indicó que el caso se encuentra en etapa inicial, y que ya se solicitó al OIJinvestigar los contratos y rastrear las cuentas bancarias utilizadas para las transferencias.
Además, cuestionó que el Banco de Costa Rica no haya intervenido pese al movimiento inusual de altas sumas de dinero bajo una sola sociedad.
🧩 La lección que deja el caso
El fallido negocio ha dejado a su paso historias personales devastadoras y una advertencia clara:
la falta de educación financiera y la confianza entre conocidos puede ser el terreno perfecto para los fraudes.
Un año y medio después del colapso, los jugadores que cayeron en la trampa reconocen haber perdido la esperanza de recuperar su dinero.
“Ya me resigné. En mi caso, sé que ese dinero se perdió”, confesó uno de ellos.
El escándalo no solo expone el impacto económico, sino también la vulnerabilidad emocional de muchos futbolistas que, tras años de carrera, confiaron su futuro a una promesa que parecía segura… hasta que todo se vino abajo.
