El intelectual y el fútbol, el ejemplo de Eduardo Galeano

11139644_999921153365905_1411250661_n
Imagen de 2012: Eduardo Galeano participa en una ceremonia en la Habana. Crédito: Photoshot/Picture Alliance / picture alliance / Photoshot / dpa

Por Carlos Castillos (dpa)

MONTEVIDEO (dpa) – Eduardo Galeano abrazó el fútbol sin remordimientos, sin la desconfianza que generaba en otros intelectuales de izquierda o de derecha, alineados con la idea de que el balón era el opio del pueblo o simplemente una vulgaridad.

La anécdota es bien conocida: a la misma hora que la selección argentina de futbol debutó en el Mundial de 1978, el escritor bonaerense Jorge Luis Borges dictó una conferencia sobre la inmortalidad.

“Si el futbol estuvo alejado del pensamiento es porque los intelectuales nos dejaron solos”, dijo Jorge Valdano, campeón del mundo con Argentina en el Mundial de 1986 y uno de los extraños casos de futbolistas con inquietudes literarias. “La responsabilidad es de ellos, no de nosotros”, agregó

No fue el caso de Galeano, que nunca renegó de un deporte que en su país, Uruguay, es mucho más que un deporte. En ese aspecto compartía la pasión con otros destacados escritores latinoamericanos, como su compatriota Mario Benedetti, el argentino Roberto Fontanarrosa o el brasileño Chico Buarque.

En España, el escritor Manuel Vázquez Montalbán o el cantante Joan Manuel Serrat también fueron excepciones entre las figuras de la cultura que no escondieron su afición a un deporte con no pocas veces fue usado por el poder o, como dijo el propio Galeano, desvirtuado por la comercialización.

Por eso, no es extraño que el mundo del fútbol elogiara sin fisuras la figura de Galeano después de conocer la muerte del escritor uruguayo.

“Con su obra estará siempre presente en nuestros corazones”, escribió en su muro de Facebook el argentino Lionel Messi, pese a que el cuatro veces Balón de Oro confesó en más de una ocasión su escasa afición por la lectura.

11139529_999921276699226_823223759_n
Imagen de archivo de 2010 que muestra la puerta de la casa de Eduardo Galeano con un cartel que reza: “cerrado por fútbol”. Crédito: FEDERICO GUTIERREZ / dpa

Algo parecido expresó el también argentino Javier Mascherano, que dio “gracias por la obra” del autor de “El fútbol a sol y sombra”. Su compatriota Diego Maradona, conmovido, le agradeció póstumamente por “luchar como un 5 en la mitad de la cancha, por meterle goles a los poderosos como un 10” y por entenderlo y enseñarle a “leer el fútbol”.

También expresaron sus condolencias, entre otras personas e instituciones ligadas al fútbol, la Conmebol, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) o el club español Barcelona, ciudad donde Galeano se exilió entre 1976 y 1985, cuando en su país gobernaba una dictadura que lo consideraba un intelectual peligroso.

Galeano murió un 13 de abril en Montevideo, a los 74 años, convencido de que era un futbolista “brillante, el mejor del mundo… cuando estaba soñando”, pues en realidad tenía “patas de madera”. Por eso decidió ser escritor.

Así resumió alguna vez su pasión por ese deporte que lo cautivó desde la niñez, influenciado por las conquistas olímpicas de la selección uruguaya, en 1924 y 1928, y los títulos del primer Mundial de la FIFA en 1930, y el segundo, en 1950 en Brasil, cuando tenía 10 años de edad.

Para el autor de “Las venas abiertas de América Latina” (1971) el fútbol “es la única religión que no tiene ateos”. Y la religión futbolística de Galeano era Nacional de Montevideo, que “lo hizo vibrar con sus hazañas, sufrir con sus fracasos y fue una parte muy importante de su vida”, como expresó el club en el mensaje de despedida.

Pero también, con su reconocida sensibilidad, sabía apreciar el talento de los adversarios y por eso no ocultaba su admiración por Juan Alberto Schiaffino (1925-2002) o Julio César Abadie (1930-2014), que fueron estrellas de Peñarol, el histórico adversario de Nacional.

Más tarde en el tiempo se deleitaba con el astro argentino Maradona y últimamente con Lionel Messi, sobre quien inventó una teoría que le gustaba repetir siempre en broma. “Así como Maradona llevaba la pelota atada al pie, Messi lleva la pelota dentro del pie, lo cual es un fenómeno físico inverosímil”.

“Con ninguna otra actividad nos sentimos identificados los hombres de la Cuenca del Plata y particularmente los orientales”, escribió Galeano en “Su majestad el fútbol”, publicado en 1968, obra a la que seguiría “El fútbol a sol y sombra”, en 1995.

En ambos libros, el escritor uruguayo desplegó toda su pasión y admiración por ese deporte, pero en el segundo también denunció las estructuras de poder en torno al balompié como empresa y escribió que “la tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía”.

“Por suerte, todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado cara sucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”, agregó.

A Galeano le gustaba el fútbol con lo que tiene de guerra y de fiesta, y por eso, cuando volvió del exilio, era común verlo en la tribuna compartiendo “euforias y tristezas” con millares de personas que no conocía y con quienes se identificaba “fugazmente” en “la pasión de un domingo de tarde”.

Con esos sentimientos tan arraigados era inevitable que sintiera profundamente también la causa de la selección nacional, especialmente en el exitoso ciclo que inició el técnico Oscar Washington Tabárez, en el 2006, y que colocó a Uruguay cuarto en el Mundial de Sudáfrica 2010, campeón en la Copa América 2011 en Argentina y octavo en el ranking mundial de la FIFA.

En su casa del barrio Buceo, a escasos 10 minutos del centro de la ciudad de Montevideo, todavía se conserva un cartel que Galeano solía colgar en la puerta principal, durante los últimos Mundiales para desalentar cualquier visita inoportuna. El cartel advertía: “Cerrado por fútbol”.

Últimas noticias

Te puede interesar...

[tipocambiocompra]
[tipocambioventa]

Últimas noticias

Edicto

Yo MARIA CECILIA BONILLA GAMBOA, número de identificación 1-0329-0230, solicitante del Certificado de depósito a plazo, emitido por el BANCO NACIONAL DE COSTA RICA, oficina de SAN PEDRO MONTES DE OCA, que se detalla a continuación:

Tipo de título (CDP o cupón): CUPON
Número de título valor: 400-02-080-129313-1
Monto: $18.70
Fecha de emisión: 26/07/2024
Fecha de vencimiento: 28/07/2025

Título(s) emitido (s) A LA ORDEN, a una tasa de interés del 3.66 %.
Solicito reposición de este documento por causa de EXTRAVIO.

Se publica este anuncio por tres veces consecutivas para oír reclamos de terceros, por el
término de quince días.

Emitida en SAN PEDRO, el 29 de julio del 2025.
BANCO NACIONAL DE COSTA RICA

Código: RE01-PR29CP01