Durante años, la narrativa oficial del Deportivo Saprissa ha sido la de un club “sólido y estable” en lo financiero. Desde la presidencia de Juan Carlos Rojas y la gerencia de Gustavo Chinchilla, cualquier referencia a problemas económicos ha sido cuidadosamente maquillada con frases sobre “disciplina financiera” y “respaldo de patrocinadores”.
Pero la historia que hemos contado desde este medio ha sido otra.
En 2022, revelamos en primicia que Saprissa recurrió a un llamado de capital de $5 millones por parte de sus socios mayoritarios. Este año, volvimos a informar —en exclusiva— que hubo otro aporte extraordinario, esta vez de $2.6 millones. Dos movimientos que eran un secreto a lo interno de la institución y que confirmaban que la salud financiera no era tan perfecta como la dirigencia quería proyectar.
En los últimos seis meses, hemos sostenido que el club arrastra una deuda cercana a los $18 millones, una cifra que Rojas y Chinchilla no han querido admitir, limitándose a decir que es “alta” y que siempre cumplen con sus obligaciones. Incluso, sin mencionarnos directamente, nos han tildado de mentirosos por publicar lo que ellos no quieren reconocer.
Hasta que llegó Erick Lonis.
El cambio de tono
Nombrado en mayo como encargado del aspecto deportivo, Lonis apenas necesitó dos meses para romper el libreto. El pasado 10 de agosto, en entrevista con el periodista Josué Quesada, soltó sin filtros:
“Saprissa está en una situación financiera delicada”.
No era la primera vez que dejaba ver esa postura. El pasado 10 de julio, en su primera conferencia de prensa como miembro de la Comisión Técnica, Lonis habló con franqueza sobre el momento que vive el club:
“Saprissa no vive su mejor momento a nivel económico, pero trabajaremos incansablemente para revertir la situación”.
Su mensaje caló no solo en la afición, sino también en la cúpula morada. Ese mismo día, Juan Carlos Rojas, acostumbrado a un discurso optimista, reconoció por primera vez “los momentos difíciles” que atraviesa la institución.
La confirmación que no querían dar
Mientras el presidente y el gerente general insisten en que “no hay motivo de preocupación” y que el club está “sólido para invertir en todas sus áreas”, las declaraciones de Lonis son una confirmación desde adentro de lo que este medio ha venido documentando: que el Saprissa campeón, el que gana clásicos y levanta trofeos, también libra una batalla fuera de la cancha para sostener sus finanzas.
Lo que para la dirigencia era un secreto o un tema para tratar a puerta cerrada, Lonis lo puso sobre la mesa. Y, con ello, le quitó la máscara a un discurso que por años evitó reconocer la magnitud de los retos económicos que enfrenta el Monstruo.