Gustavo Chinchilla, gerente del Deportivo Saprissa, intentó transmitir tranquilidad sobre la deuda que el club debe pagarle al Hapoel Be’er Sheva de Israel tras la salida de Jimmy Marín al fútbol ruso. Pero lo que terminó generando fue más dudas.
En cuestión de minutos, Chinchilla dio dos versiones sobre la disponibilidad del dinero, en en un primer momento daba la sensación de que el dinero está disponible en las cuentas moradas para efectuar el pago cuando se amerite. Primero, en el programa 120 Minutos de Radio Monumental, aseguró que el dinero está asegurado desde hace tres años, incluso generando intereses.
“Yo no sé si todo el mundo está claro con esto, pero la plata nos entró. Tengo tres años de tener esa plata (presupuestada, no el efectivo). Es más, tuve que ir a buscar un banco que estuviera dispuesto a recibirla en aquel momento”, afirmó.
Minutos después en Columbia, fue más específico.
“Es un impacto financiero, ahora tengo que salir a buscar el dinero, pero ya estaba planificado… ¿En la cabeza de quién cabe que Saprissa no va a honrar esto y quedarnos sin fichar jugadores? La afición tiene que estar tranquila”, sostuvo.
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Ok
– Se gastaron la plata de JMarin y q tiene q ver como buscan la plata(video)
– No tienen pra pagar CCSS, Hacienda, Gym
– No pueden pagar fichajes
– llorando x arbitraje
– pierden contra el tas
– no le querian pagar a javonOsea decidan bien q andan diciendo en cada programa pic.twitter.com/XulwFPgvtU
— Steven Laporta (@StevenLaporta) May 2, 2025
p data-pm-slice=”1 1 []”>Ambas declaraciones generaron revuelo, no solo por la contradicción en el mensaje, sino por el contexto en que se dan: Saprissa está obligado a pagar una millonaria suma al club israelí en un plazo de 45 días, o se expone a una sanción que le impedirá inscribir nuevos jugadores.
La contradicción también revive las críticas al manejo comunicacional del club, especialmente cuando en 2022, el presidente Juan Carlos Rojas desestimó el caso como “mucho drama”, cuando ya la FIFA había emitido su fallo.
Ahora, a menos de mes y medio de la fecha límite, la afición espera una sola cosa: que el dinero realmente esté donde dicen que está.