Claudia Poll, ganadora de la única medalla de oro olímpica en la historia de Costa Rica, hizo una denuncia pública que estremeció al país: aseguró haber sido víctima de todo tipo de agresiones de parte de su exentrenador Francisco Rivas.
La exnadadora brindó su testimonio en el programa radial Interferencia, de la Universidad de Costa Rica (UCR), donde afirmó sin rodeos:
“Yo sufrí todas las agresiones posibles… todas”.
Entre sus declaraciones más duras, Poll narró episodios de control, acoso e invasión a su privacidad:
“Siempre revisaba mis cosas personales, me robó celulares, investigaba mis redes sociales por años para saber información sobre mí. Pagó para que grabaran conversaciones mías y luego me repetía temas de esas conversaciones. Revisó mi basura. Una vez sacó condones usados de la basura de mi casa, les sacó fotocopia y me enseñó y me exigió que le dijera de quién eran”.
La campeona olímpica también expuso una escena de violencia verbal y control emocional:
“A mi pareja, cuando se dio cuenta que estábamos iniciando una relación, le dijo que se podía coger a cualquiera menos a mí, que yo estaba solo para entrenar”.
Poll señaló que el aislamiento era una herramienta para silenciarla:
“Era necesario para evitar que hablara y contara lo que me sucedía. Con todo esto quiero decir que necesitamos leyes que sirvan de algo. Estas agresiones y abusos no pueden prescribir”.
A su testimonio se sumaron otros dos exnadadores: Marcela Cuesta Jiménez y Manuel Rojas Giralt, quienes también denunciaron a Rivas por agresiones físicas y psicológicas sufridas hace varias décadas.
Las denuncias fueron presentadas ante el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), el Comité Olímpico Nacional (CON) y la Federación Costarricense de Natación, cuyo nombre oficial es Federación Costarricense de Deportes Acuáticos.
La revelación de Poll abre una conversación urgente sobre los límites del poder y el abuso en el deporte de alto rendimiento, y expone la necesidad de reformas legales que permitan que los procesos por agresiones de esta naturaleza no queden impunes por el paso del tiempo.