Por Gonzalo Ruiz Tovar (dpa)
Lima, 27 jun (dpa) – No es solo fútbol. Millones de peruanos trascienden lo deportivo cuando su selección enfrenta a la de Chile. Para muchos, los jugadores son casi una reedición de los soldados que se enfrentaron en la Guerra del Pacífico entre 1879 y 1883.
El lunes, cuando el equipo “inca” se mida al chileno en Santiago por la semifinal de la Copa América, el Perú estará paralizado. Expertos califican al “Clásico del Pacífico” como una de las 10 mayores rivalidades futbolísticas entre selecciones del mundo, aunque admiten no tener cifras para confirmarlo.
No importa que no haya esas cifras. En el Perú basta el fervor popular para demostrar que se está ante un evento relacionado con aquella guerra en que el país perdió parte de su litoral.
El partido se jugará en momentos de leve tensión diplomática, derivada de que Santiago estima que Lima apoyó a Bolivia en su reclamo de salida al mar.
El Perú lo niega y asegura que sigue neutral, y Chile no hace comentarios oficiales, pero la decisión de la presidenta Michelle Bachelet de no reunirse bilateralmente con su colega Ollanta Humala cuando se vean la próxima semana en el Perú para la Cumbre de la Alianza del Pacífico podría indicar resentimientos.
Que los partidos coincidan con roces diplomáticos no es novedad, porque los dos países, aún con el gran acercamiento de los últimos años, siempre tienen algún motivo político para la desconfianza.
La selección peruana, con su flamante técnico argentino Ricardo Gareca, llegó a la Copa América sin pretensiones. Es más, viajó en medio de burlas de sus aficionados, que auguraban otro fracaso.
Pero, tras perder en el último minuto con Brasil por 2-1, vencer a Venezuela por 1-0 y empatar con Colombia por 0-0, los “incas” avanzaron a cuartos, en donde se deshicieron de Bolivia con un cómodo 3-1 que les aseguró un lugar en semifinales.
Quiso la suerte que se le atraviese su rival de siempre, además local. Comentaristas peruanos admiten que en teoría los mapochinos tienen las de ganar, pero entre los peruanos nadie se resigna.
Las redes sociales se han llenado en el Perú de burlas e insultos contra Chile. Los conocedores dan por descontado que la tendencia aumentará mientras se acerca el partido y Facebook o Twitter serán difíciles para quienes prefieren la mesura.
Esas redes anticipan que Chile tendrá ayuda del árbitro, como pasó supuestamente ante Uruguay con el brasileño Sandro Ricci. La grotesca agresión del chileno Gonzalo Jara al uruguayo Edinso Cavani ha exacerbado insultos y especulaciones.
“Esperemos que árbitro se comporte como profesional y no se deje influenciar por la hinchada”, dijo una de las estrellas peruanas, el experimentado delantero Claudio Pizarro.
Los números recientes son favorables a Chile. De 17 partidos ganó 11, perdió cinco y empató uno. La derrota peruana más recordada en Santiago fue un 4-0 en 1997 que lo dejó fuera del Mundial de Francia 1998 en la última fecha de la eliminatoria.
Aquella vez, la selección peruana tuvo el peor recibimiento de su historia en otro paìs. Los jugadores fueron agredidos e insultados y soportaron acoso, situación que por cierto también se ha visto algunas veces en que los chilenos llegaron a jugar a Lima.
Sociólogos e historiadores no saben explicar el porqué las heridas de la Guerra del Pacífico no se cierran tras más de 130 años.
Cientos de miles de peruanos viven en Chile por causas económicas y poderosas empresas chilenas cada día capturan más mercados en el Perú. El intercambio comercial y el cultural son intensos y los dos países se han hermanado con Colombia y México en la Alianza del Pacífico, pero sigue la sensación de cuentas pendientes.
El fenóneno permanece latente y suele tomar forma en partidos como el del lunes. Lunes que además, por obra de San Pedro y San Pablo, será día no laborable en el Perú.
