Bryan Ruiz no suele tomar decisiones a la carrera. Cuando se ha tratado de ayudar a Alajuelense o a la Selección Nacional, tampoco lo ha pensado demasiado. Lo hizo dos veces en cuestión de semanas, asumió en momentos complejos y cumplió las tareas que le encomendaron. Ahora viene una decisión diferente. Una que no depende únicamente de fútbol.
Primero fue Alajuelense.
Ruiz tomó interinamente el equipo después de la salida de Ismael Rescalvo y ayudó a encaminar la clasificación rojinegra a las semifinales de la Copa Centroamericana, antes de entregar el banquillo a Óscar Ramírez.
Después apareció una llamada todavía más inesperada.
La Selección atravesaba un momento de emergencia y Bryan aceptó hacerse cargo únicamente de los partidos contra Nicaragua y Haití.
Lo dejó claro desde el comienzo: eran dos juegos.
Costa Rica ganó ambos. Primero derrotó 3-0 a Nicaragua en Managua y este domingo venció 2-0 a Haití.
“Tarea cumplida”, dijo Ruiz al finalizar su interinato.
La Tricolor consiguió el objetivo inmediato de evitar cualquier posibilidad de caer a la Liga B y, ahora, la Federación debe decidir quién conducirá el siguiente proceso.
Pero hay una posibilidad que hace algunos días parecía mucho más lejana y que hoy está sobre la mesa: que Bryan Ruiz continúe.
En la Federación quieren a Bryan
En el entorno federativo existe interés en que Ruiz permanezca al frente de la Selección. La mayoría nos lo dijo.
También cuenta con respaldo dentro del camerino y la respuesta de buena parte de la afición durante estos dos encuentros fue positiva.
Sin embargo, falta la decisión más importante: la de Bryan.
Y el propio entrenador explicó después de vencer a Haití cómo afrontará ese momento.
“Yo no busqué este momento. Me halaga; todo técnico quiere y lo sueña, ser el entrenador de la Selección, pero no es algo que me desvele en este momento. No quiero forzar las cosas. Yo analizaré las situaciones: si quieren que me quede, si interesa o no. No voy a forzar nada”, manifestó.
Bryan tampoco cerró la puerta.
“Si se da, bien, y si hay alguna situación que me frene, no tengo pena en decirlo. Ya llegará el momento. Mi decisión será pensando en lo mejor para el país y poniendo a mi familia por delante”.
Ahí está una de las claves de todo este escenario.
Una decisión familiar
El futuro de Bryan Ruiz no se resolverá únicamente entre oficinas de la Federación.
Será también una decisión familiar.
Su esposa, Carolina Jaikel, ha enfrentado una compleja situación de salud y Bryan ha sido claro durante todo este proceso sobre la prioridad que representa su familia.
Precisamente por eso, una de las variables que entran en el análisis es la naturaleza del trabajo de una selección.
El día a día de un seleccionador es diferente al de un entrenador de club. No existe la misma rutina de entrenamientos diarios y competencia permanente durante prácticamente toda la temporada.
Esa modalidad ofrece una flexibilidad distinta y es uno de los elementos que Bryan deberá valorar junto con su familia.
También reconoce que puede faltarle experiencia
El respaldo recibido durante estos días tampoco hace que Ruiz pierda de vista una realidad que él mismo ha señalado: su carrera como entrenador apenas comienza.
Bryan fue autocrítico incluso después de completar los dos partidos con victoria.
“Quizá no soy el más indicado por experiencia en Selección, pero viví mucho en el equipo y fui capitán con técnicos que me pudieron ayudar a dar este paso”, expresó.
Un día antes había ido todavía más lejos.
Reconoció que llegar directamente a dirigir una selección absoluta sin haber desarrollado todavía una carrera como entrenador de Primera División posiblemente “no sea ni siquiera lo ideal”.
Pero también ha explicado que no llegó hasta aquí sin preparación.
Dirigió categorías menores de Alajuelense, fue asistente en el primer equipo, ha trabajado con la Sub-20 y continuará capacitándose. Incluso reveló que iniciará un curso de UEFA en España.
“Que uno haya sido un buen jugador no le garantiza que vaya a ser buen entrenador, y es importante prepararse para eso”, dijo durante esta concentración.
Esa combinación explica buena parte de su postura actual: no considera que dos victorias lo conviertan automáticamente en el hombre indicado, pero tampoco descarta asumir el desafío.
“Poniendo a mi familia por delante”
Ruiz espera tener libre este lunes.
“El martes regreso a labores con la U-20 de la Liga”, explicó.
A partir de ahora comenzará realmente el análisis de lo que viene.
Él mismo había adelantado antes de enfrentar a Haití que la dinámica de una selección, diferente a la de un club, abría “una pequeña posibilidad” que estudiaría una vez terminado el interinato.
Ese momento llegó.
Bryan no buscó convertirse en seleccionador nacional. La posibilidad apareció en medio de una emergencia y aceptó ayudar durante una semana.
Ahora el escenario es distinto.
Ya no se trata de apagar un incendio durante dos partidos. Se trata de valorar un proyecto, medir su momento como entrenador y, principalmente, determinar si ese desafío encaja con las prioridades de su familia.
La pelota está en los pies del 10.
Hay oportunidades que uno busca durante años y otras que aparecen inesperadamente y se estacionan enfrente.
En los próximos días se definirá si Bryan Ruiz considera que este es el momento de subirse a ese tren.
Por ahora, no ha dicho que sí.
Pero tampoco le cerró la puerta a La Sele. Y con la información que tenemos en ambos bandos de la historia, es muy probable que Bryan y su familia tomen el vagón de la Tricolor.