
San José, 17 jul(elmundo.cr) – “A veces es más difícil mover los pies de donde se pone el corazón”. Así de contundente fue Hernán Darío Gómez, conocido popularmente como “Bolillo”, en su carta de despedida de la selección y el pueblo de Panamá después de lo que fue la primera participación del equipo centroamericano en una Copa del Mundo.
El colombiano asumió el puesto en febrero del 2014 con un objetivo claro, llevar a Panamá a un mundial de fútbol con la” generación dorada” que tuvo a jugadores como Felipe Baloy, Jaime Penedo, Román Torres, Blas Pérez, Gabriel Gómez y Luis Tejada como máximos exponentes hasta hace unos días donde anunciaron su retiro de la selección.
Gómez en sus cuatro años al frente hizo cosas buenas como rejuvenecer el plantel para los próximos años teniendo en cuenta que Panamá no es un país que exporte mucho jugador al exterior y que cuente con ligas menores de calidad en sus clubes de primera división.
Sin duda el momento de más éxtasis de la era del colombiano fue aquella noche del 10 de octubre del año pasado. Con la soga al cuello y con un ojo en Honduras y Trinidad y Tobago, los panameños enfrentaron a la selección de Costa Rica sabiendo que lo único útil esa noche tenía que ser una victoria. Por casi 88 minutos la selección panameña estuvo fuera de la clasificación directa, pero Román Torres tuvo la última palabra y le dio al Bolillo Gómez su tercera participación en un mundial.
También pasó momentos amargos y hasta tristes tanto en lo futbolístico como en lo emocional. La goleada de Estados Unidos en Orlando, la de Suiza en territorio europeo en un amistoso y la última pero la menos dolorosa que fue la de Inglaterra en el mundial, partido donde Panamá marco su primer gol en un torneo de este calibre. A estos momentos se le suma la muerte del ex jugador Amílcar Henríquez, situación que en su tiempo impacto mucho al pueblo panameño.
Sin duda el colombiano dejó huella en Panamá, y el pueblo canalero sin duda le estará agradecido por haberles dado la oportunidad de lo que significa tener una experiencia mundialista, haya sido buena o mala en este caso, porque como dijo Gómez en una de sus conferencias, “Panamá viene a aprender, viene a disfrutar y viene a conocer lo que es estar en un mundial”.