REPORTAJE
Por Noelia Román (dpa)
Barcelona, 23 oct (dpa) – Como futbolista, fue un central férreo y expeditivo. Sentado al frente del banco, uno de esos técnicos que sublima el fútbol de toque y el juego bonito. En su segunda temporada al frente del Celta de Vigo, el argentino Eduardo Berizzo camina con paso firme hacia su consagración como gran entrenador.
Y podría sellarla mañana si, como ya hizo con Barcelona, Sevilla y Villarreal esta campaña, el Celta doblega al Real Madrid en el duelo más atractivo de la novena fecha de la Liga española de fútbol.
“Los equipos tienen que trabajar durante nueve meses y, dependiendo de dónde estés y de dónde estén tus objetivos, manejas mejor la presión y la ansiedad. Pero el Celta y Berizzo lo están haciendo muy bien y ése es el mérito que tienen”, concedió hoy Rafael Benítez, el técnico español del Real Madrid.
Empatados a 18 puntos en lo alto de la clasificación, gallegos y blancos chocan por quedarse en exclusiva con la cabeza de un campeonato que asiste con admiración al desempeño del equipo comandado por Berizzo.
“El Celta es una de las propuestas más atractivas para ver buen fútbol y eso es mérito de los jugadores, de su entrenador Berizzo, por supuesto, y del club”, afirmó hace unas semanas Luis Enrique, el entrenador del Barcelona, que suma los mismos puntos que Real Madrid y Celta.
La afirmación del preparador azulgrana llegó un día antes de que el equipo de Berizzo arrollara a su equipo por 4-1 en Balaídos, una inesperada goleada que reforzó su opinión.
“Berizzo, como Paco Jémez, es uno de los entrenadores más valientes que conozco”, señaló luego Luis Enrique, el técnico que la pasada temporada llevó al Barcelona a conquistar el triplete de títulos.
Casualidad o no, tanto Jémez como Berizzo pertenecen a ese peculiar grupo de entrenadores que de jóvenes fueron aguerridos zagueros y, alcanzada la madurez, se convertieron en técnicos con un exquisito paladar para el fútbol creativo.
Tras un comienzo difícil la pasada temporada, el argentino ha conseguido en menos de un año lo que otros entrenadores persiguen durante décadas: crear un sello personal, el Celta de Berizzo.
Con un presupuesto modesto y un único nombre que despunta, el del internacional español Nolito, su equipo gana adeptos y partidos con una apuesta única: uno contra uno en toda la cancha, tres delanteros puros y otros tres atacantes reconvertidos en mediocampistas.
“El Celta practica un fútbol que a mí me encanta por su actitud ofensiva”, aseguró Luis Enrique, que fue técnico de los gallegos justo antes de convertir al Barcelona en tricampeón.
Berizzo, que en la pasada campaña oyó hablar incluso de destitución cuando los resultados no le acompañaban, lo relativiza todo.
“Mantengo los pies en la tierra. Ni me dejo llevar por el elogio ni por la crítica, hay que analizarlo todo”, aseguró hoy el entrenador argentino, de 45 años, con la pose seria y serena que lo caracteriza.
Berizzo sabe, sin embargo, que si el Celta supera mañana al Real Madrid de Benítez, su equipo habrá doblegado ya a casi todos los grandes del fútbol español -aún no se midieron con el Atlético de Madrid esta temporada- y su nombre recibirá el cuño de gran entrenador.
