Por Noelia Román (dpa)
Barcelona, 29 may (dpa) – Es un clásico del fútbol español y hasta Diego Maradona guarda un recuerdo imborrable de él: la final de la Copa del rey entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao de mañana en el Camp Nou promete dosis de buen fútbol, pasión e inevitable polémica.
Defendiendo la camiseta azulgrana, el mítico jugador argentino acaparó buena parte de los titulares de la segunda y hasta ahora última derrota del Barcelona frente a los vascos en las siete finales de Copa que protagonizaron a lo largo de la historia.
Corría 1984 y Maradona, toda una estrella ya por entonces, salió como un villano de la conocida como “Batalla del Bernabéu”. Andoni Goikotxea la había caldeado al lesionar al legendario 10 argentino con una entrada terrorífica en el anterior enfrentamiento de Liga.
Y Maradona y el alemán Bernd Schuster respondieron en la final de Copa provocando una batalla campal que no evitó la derrota azulgrana por 1-0 y acabó con varios jugadores de ambos equipos magullados y con una sanción para el astro azulgrana de tres meses por desatar la tremenda trifulca.
Nunca antes, en las finales de 1920, 1932, 1942 y 1953, ni después, en las de 2009 y 2012, se vivió tanta tensión.
Tampoco se espera mañana, en la que será la octava gran cumbre entre catalanes y vascos.
El Barcelona, que recién ganó la Liga española y se impuso con claridad en las dos últimas finales frente al Athletic (4-1 y 3-0), parte como favorito en un partido que levanta pasiones.
Muchos futbolistas lo describen como el “más bonito” de cuantos se disputen por el ambiente que lo rodea. Las hinchadas se movilizan en masa para apoyar a su equipo en la que, en muchas ocasiones, representa la única ocasión de conquistar un título.
Eso es precisamente lo que hizo la del Athletic, que desde hoy tomó las calles de Barcelona con sus camisetas y bufandas para cumplir con su función: convertirse en un elemento desequilibrante.
“La afición del Athletic va a responder como siempre, ojalá que más que la de ellos y que les sorprenda que la mitad del estadio o más no esté con ellos sino con nosotros”, afirmó hoy el delantero del Athletic Aritz Aduriz.
“El escenario es idílico para que podamos ganar la Copa, quedaría para la historia”, añadió el goleador vasco tras reconocer las “muy altas garantías” de victoria que el Barcelona tiene en el Camp Nou, donde mañana los azulgrana no harán de locales y ocuparán el vestuario visitante.
Fuera de la cancha y a la espera de ver cómo se colorea mañana el estadio azulgrana, la hinchada del Athletic ya ganó una batalla: es más numerosa -se esperan unos 70.000 aficionados vascos en Barcelona- y, sin duda, mucho más entusiasta y ruidosa.
Una cosa, sin embargo, la hermana con la del Barcelona: los anhelos políticos de una buena parte de los aficionados.
Catalanes y vascos se dan la mano y garantizan la polémica a la hora de reivindicar sus ansias de independencia respecto al estado español silbando el himno de España que precede a la final.
Prácticamente ningún hincha cuestiona que sus equipos disputen el torneo, uno de los que más entusiasma, pero sí los símbolos políticos asociados a él. Durante la dictadura, el yugo del general Francisco Franco. En democracia, la monarquía que rige simbólicamente el estado español.
Precisamente por eso, no deja de resultar paradójico que Barcelona y Athletic, los dos equipos que más se significaron políticamente en contra de la unidad de España, sean los que más títulos de Copa hayan conquistado: 26 los azulgrana, tres más que los bilbaínos.
“Para nosotros, ésta es una oportunidad única”, afirmó hoy Ernesto Valverde, el entrenador español del Athletic.
“No sé si es el reto histórico más difícil, pero uno de los más difíciles, seguro, también por el momento en el que está el Barça”, prosiguió.
Como el Barcelona dirigido por el catalán Josep Guardiola en 2009, el equipo de Luis Enrique acude a la final de mañana con el objetivo de lograr el doblete que le abra la puerta al segundo triplete de su historia, que debería cerrar el 6 de junio en Berlín en la final de la Liga de Campeones frente a la Juventus de Turín.
Lo hace, además, con un Lionel Messi en un estado de forma espectacular.
“Sabemos todo lo bueno que hace (Messi) y, encima, que en los grandes momentos siempre aparece, no pasa desapercibido. Tenemos que intentar que no lo haga tan bien, pero la lista de espera es larga porque también tenemos que parar a Neymar, Suárez…”, señaló Valverde sobre el crack argentino del Barcelona.
Nadie espera que Messi emule al peor Maradona de 1984 y sí, en cambio, que pase lo que pase protagonice una espléndida final.
