Por Alberto Bravo (dpa)
Madrid, 24 mar (dpa) – No es corriente en el fútbol actual comprometerse con un técnico a largo plazo. Por eso la firma de Diego Simeone con el Atlético de Madrid hasta 2020 convierte al argentino en una figura que va más allá de un simple entrenador.
El club de fútbol español pretende edificar su proyecto tanto en el presente como en el futuro sobre Simeone, cuyo peso en la entidad empieza a parecerse al de los “managers” ingleses.
“Es un momento muy importante para el club y para el cuerpo técnico. Nos ha costado mucho conseguir esta estabilidad que ahora tendremos”, afirmó hoy Simeone tras firmar el acuerdo. “Confían en nuestro grupo de trabajo y nos dan la fuerza para seguir creciendo”, añadió.
El Atlético de Madrid encomendó al argentino su proyecto de crecimiento, un movimiento lógico después de observar la radical metamorfosis del club en el plazo de poco más de tres años.
Simeone se hizo cargo del banquillo rojiblanco en diciembre de 2011. Entonces, club y equipo viajaban a la deriva, quemando proyectos año a año con contrataciones improductivas de futbolistas y despidos constantes de entrenadores.
El club recurrió entonces al argentino en una maniobra casi desesperada. Fichaba a un entrenador con escasa experiencia en Europa pero con un enorme respeto de una hinchada que le veneró en sus tiempos de futbolista del Atlético, entre 1994 y 1997.
Simeone llevó al banquillo muchos de los valores que le identificaron como futbolista: compromiso, fe, esfuerzo, orgullo y pasión por el juego.
Los resultados llegaron como un huracán y el Atlético de Madrid recuperó parte de su identidad perdida con éxitos: una Liga española, una Liga Europa, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y una Copa del rey.
El técnico ha conseguido la comunión del equipo con la grada del estadio Vicente Calderón, que cambió los reproches a futbolistas y dirigentes por un apoyo incondicional.
Con la renovación, el Atlético de Madrid da un paso más allá y le encomienda a Simeone la forja de un proyecto duradero y ambicioso, con el objetivo de consolidarse entre la elite europea.
“En la vida es difícil poder elegir. Yo estoy pudiendo elegir y elijo estar aquí porque el club sigue creciendo, veo entusiasmo y predisposición. Queremos al Atlético de Madrid, queremos seguir creciendo con él”, aseguró Simeone.
“Esta estabilidad nos permite programarnos a largo plazo, pero siempre como entrenador”, advirtió Simeone, que no quiere que su figura exceda la parcela deportiva pese a que su voz e imagen son cada vez más potentes en el club.
El Atlético está en un momento crucial de su historia. Estabilizado en el aspecto deportivo y emocional, el reto principal de sus dirigentes es fortalecer económicamente a un club lastrado por las deudas durante la última década y que llegó a estar intervenido judicialmente.
Para lograrlo añadió como fuerte accionista al magnate chino Wang Jianlin, quien ya compró el 20 por ciento de la entidad y que, según las previsiones, seguirá invirtiendo dinero en los próximos años, quizá hasta hacerse con la propiedad del club a medio plazo.
El éxito deportivo en competiciones como la Liga de Campeones no sólo es fundamental para conseguir ingresos millonarios, sino también para atraer inversores.
Simeone, que ha devuelto al Atlético a esa posición de tercer equipo de España tras los dos gigantes, Real Madrid y Barcelona, llevó al club a la final de la Champions en 2014 y lo tiene en cuartos de final este año.
El técnico puede mirar ahora a largo plazo en la gestión de la plantilla. Simeone es el Atlético de hoy y de mañana.
