
San José, 21 jun (elmundo.cr) – El 16 de noviembre del año anterior, el Comité Olímpico Internacional diplomáticamente se quitó la carga de decidir si las atletas transgénero debían o no competir en las pruebas de mujeres al invitar a que cada federación estableciera sus propios criterios de acceso de las personas transgénero e intersexo a competir en el más alto nivel.
Posterior a esto, ya son tres las federaciones que de una u otra forma han excluido la participación de estas atletas de sus competencias.
La Unión Ciclista Internacional (UCI) fue la primera que endureció sus reglas doblando el periodo de transición de 12 a 24 meses durante los cuales las mujeres transgénero deberán presentar una tasa de testosterona de 5 a 2,5 nmol/L de sangre, que es la que presenta el 99.9% de las mujeres a nivel mundial.
Por su parte, la Federación Internacional de Natación excluyó a casi la totalidad de nadadoras transgénero al limitar el acceso a las personas cuya transición se dio antes de la pubertad, que no es el caso de la mayoría de mujeres transgénero.
Sin embargo, está federación sí estudia la posibilidad de crear una nueva categoría abierta que se estaría sumando a la masculina y femenina donde se incluiría a las nadadoras transgénero.
Por último, la Federación de Rugby prohibió momentáneamente la participación de las jugadoras transgénero hasta tanto no se genere una política de inclusión completa que esperan tener lista para el próximo año.
Esta serie de medidas se veían venir desde que el Comité Olímpico no quiso asumir la creación de una política uniforme que tuviera como punto central la opinión científica y la integridad de todas las deportistas transgénero.