La decisión aún no está tomada.
Pero ya hay señales.
En Liga Deportiva Alajuelense esperan una respuesta de Óscar Ramírez. Es la primera ficha que debe moverse para ordenar todo lo demás: refuerzos, salidas y renovaciones. El club cerró un semestre sin títulos, muy lejos de lo que había sido el cierre de 2025, cuando lo ganó todo.
En medio de esa incertidumbre, apareció una voz cercana.
Y lo que dijo no pasó desapercibido.
Álvaro Solano, exjugador rojinegro y amigo personal del “Macho”, reveló en El Picadito detalles de una conversación reciente con el técnico. Más que una confirmación, dejó una pista. Una lectura desde la cercanía.
Un torneo que rompió todo
Solano no esquivó el análisis.
Apuntó directamente a lo que, a su criterio, marcó el rumbo del semestre.
“Pasaron cosas atípicas, cosas que atentan contra la regularidad de cualquier equipo”, explicó. Y ahí fue al punto central: la cantidad de lesiones. Para él, ese fue el factor que desarmó la estructura del equipo y condicionó cada decisión del cuerpo técnico.
El diagnóstico es claro.
Sin base, no hay funcionamiento.
“El técnico no tuvo regularidad en los jugadores disponibles. Si uno compara el equipo campeón con el que tuvo Óscar partido a partido, eso afecta cualquier idea”, señaló. La constante rotación obligada impidió consolidar una columna vertebral y limitó incluso el desarrollo de los jugadores jóvenes.
Lesiones e indisciplina
Pero no fue lo único.
Solano también mencionó un segundo factor que, a su juicio, impactó el ambiente interno: la indisciplina. Un elemento que, sumado a las lesiones, terminó por desestabilizar el camerino.
“Son dos factores que afectan, pero principalmente las lesiones”, insistió.
La consecuencia fue evidente.
Un técnico frustrado.
“Vi a Óscar desesperado”, confesó, describiendo un estado emocional poco habitual en un entrenador acostumbrado al control y a la planificación.
La pista sobre el futuro
Y entonces llegó lo más relevante.
Sin afirmar de forma directa, Solano dejó entrever lo que podría venir. “Óscar está picado”, dijo, utilizando una expresión que en el fútbol tiene un significado claro: la espina quedó clavada.
Para él, esa sensación puede marcar la decisión final.
“Si su salud lo permite y a nivel familiar hay espacio, asumirá el nuevo reto. No dudo de eso. Lo hará con más fuerza y sabiduría”, explicó. No es una confirmación, pero sí una lectura desde alguien que lo conoce bien.
Una conversación reveladora
El propio Solano dio más contexto.
Contó que habló con Ramírez antes de que el equipo viajara a Liberia. En ese intercambio, percibió una señal positiva. Una respuesta que, sin ser definitiva, dejó abierta la puerta a la continuidad.
“En una pregunta capciosa me dio a entender que se quedaba. Pero cuando le pregunté directamente, me dijo que aún no iba a tomar una decisión”, relató.
El mensaje es claro.
La decisión está en pausa.
Aunque ESPN asegura que no continuará.
Lo que viene
Alajuelense no puede esperar indefinidamente.
El club necesita definir su rumbo y eso comienza por el banquillo. La continuidad de Ramírez marcará el proyecto deportivo inmediato y condicionará cada movimiento del mercado.
Por ahora, hay silencio.
Y una pista.
Óscar Ramírez no ha decidido.
Pero, según quienes lo conocen, tampoco ha soltado el reto.