
San José, 24 de diciembre. (elmundo.cr).- Álvaro Saborío parte de Alajuelense con el objetivo que se propuso cuando apareció el reto de venir a Alajuela: darle el título a una afición que lo necesitaba con muchas ganas.
El contrato con La Liga era por solo seis meses, el atacante realizó un esfuerzo personal y familiar para jugar en el Valle Central.
El sancarleño tiene su vida en Ciudad Quesada, sus negocios y su familia tienen su día a día en el norte del país. En estos meses atrás, su esposa Carolina Quesada tuvo la responsabilidad de cuidar a sus hijos sola y hacerle frente a los negocios familiares mientras Saborío trabajaba fuerte en Alajuela para cumplir uno de sus objetivos en su carrera: salir campeón con Alajuelense.
El goleador histórico regresa a la Asociación Deportiva San Carlos para jugar dos torneos más, se siente bien físicamente muy bien y contento por todo lo vivido en La Liga en el Apertura 2020.