Hay un viejo dicho popular que señala que “cuando el diablo se mete a misa es porque algo está pasando”. En el fútbol también ocurre: cuando un equipo que parecía fuera de la pelea vuelve a aparecer cerca de los puestos de clasificación, el mensaje es claro.
Eso fue lo que dejó la victoria de Liga Deportiva Alajuelense en su visita a Ciudad Quesada. Con inteligencia y eficacia, el campeón nacional derrotó a San Carlos y ahora vuelve a respirar en el Clausura 2026.
La Liga llegó al compromiso con la obligación de sumar. Si los Toros ganaban, la distancia en la tabla se estiraba hasta ocho puntos, una diferencia difícil de remontar. Pero el resultado terminó cambiando el panorama por completo.
Un golpe antes del descanso
El equipo rojinegro manejó el partido con cabeza fría. Controló los intentos de San Carlos y buscó el momento justo para hacer daño.
Ese momento llegó justo antes del descanso.
Al 45+3, en una acción de laboratorio, Alejandro Bran ejecutó un tiro de esquina preciso al corazón del área. Celso Borges atacó el balón con ventaja y conectó un cabezazo que se coló al palo largo del arquero sancarleño.
El capitán manudo puso el 1-0 en una jugada que evidenció planificación y ejecución perfecta.
La sentencia en el complemento
Para la segunda parte, Alajuelense modificó su postura. El equipo decidió esperar al rival, cerrar espacios y apostar al contragolpe.
La estrategia funcionó.
Al minuto 62, Anthony Hernández atacó el espacio tras un pase filtrado de Alejandro Bran. El delantero definió con clase, levantando el balón ante la salida del arquero para marcar el 2-0 que terminó de inclinar la balanza.
Fue un golpe certero en el momento exacto.
El diablo vuelve a aparecer
La victoria cambia el panorama para los rojinegros.
Alajuelense suma dos triunfos consecutivos en la segunda vuelta —tras vencer también a Cartaginés en el Morera Soto— y se coloca a solo dos puntos de San Carlos.
El equipo que parecía haber iniciado la segunda vuelta casi sin vida ahora acecha la zona de clasificación.
El diablo se acerca a misa.
Y cuando eso ocurre, en el fútbol costarricense nadie se puede descuidar. A falta de siete jornadas para cerrar la fase regular, el campeón nacional vuelve a tocar la puerta de la pelea por el título.