Alajuelense se mueve en silencio en la toma de decisiones y un ídolo del club será asistente del técnico Ismael Rescalvo.
Javier Delgado Prado nunca se fue realmente de Liga Deportiva Alajuelense.
Simplemente cambió de lugar.
Mientras los focos apuntaban a entrenadores, fichajes y resultados, una de las figuras más importantes en la estructura deportiva rojinegra trabajaba desde el Centro de Alto Rendimiento (CAR), moldeando el futuro del club.
Ahora vuelve a colocarse en el centro de la conversación.
No como técnico principal. Tampoco como una figura decorativa dentro del nuevo proyecto encabezado por Ismael Rescalvo.
Su papel será mucho más relevante que eso.
ElMundo.CR conoce que este jueves existió una conversación entre Delgado y el nuevo entrenador rojinegro como parte del proceso de integración del cuerpo técnico que liderará la temporada 2026-2027.
La intención de Alajuelense era clara desde el inicio.

El club buscaba una figura que conociera profundamente el funcionamiento interno del CAR, el talento emergente de las ligas menores y la estructura deportiva que se ha construido durante los últimos años.
Pocas personas cumplen mejor ese perfil que Delgado.
Desde julio de 2024 asumió la gerencia del Centro de Alto Rendimiento, convirtiéndose en una pieza clave dentro del engranaje deportivo rojinegro.
Además, forma parte de la Comisión Técnica de la institución y mantiene una relación muy cercana con Carlos Vela, gerente deportivo del club.
De hecho, dentro del entorno manudo existe una valoración muy alta del trabajo que ambos desarrollan de manera conjunta.
Vela considera a Delgado una persona de absoluta confianza dentro del círculo deportivo del club y una figura leal en los procesos internos que se ejecutan desde el CAR.
Esa cercanía también pesó en la decisión.
Porque Alajuelense entiende que el éxito del proyecto de Ismael Rescalvo no dependerá únicamente de lo que ocurra en el primer equipo.
También dependerá de la conexión con las divisiones menores y de la capacidad para detectar rápidamente talento que pueda responder cuando las circunstancias lo exijan.
Ahí aparece Delgado.
Conoce a los jugadores.
Conoce los procesos.
Conoce las fortalezas y debilidades de prácticamente cada prospecto importante que hoy tiene la institución.
Y eso representa una ventaja significativa para cualquier entrenador que llegue al club.
Por eso, dentro de Alajuelense insisten en que Javier Delgado no llega para llenar un espacio ni para cumplir una función protocolaria.
Llega para aportar.
Para opinar.
Para ser escuchado.
Y para convertirse en un puente entre el primer equipo y el semillero rojinegro.
Su trayectoria dentro de la institución también respalda ese peso específico.
Delgado forma parte del grupo de figuras históricas de Alajuelense.
Como futbolista, técnico y dirigente ha sido protagonista de algunos de los capítulos más importantes del club.
Ahora afronta un nuevo reto.
Uno menos visible que otros.
Pero posiblemente igual de importante.
Porque mientras Ismael Rescalvo tendrá la responsabilidad de dirigir desde la línea de banda, Javier Delgado será una de las personas encargadas de garantizar que el proyecto tenga raíces profundas dentro del CAR.
Y en Alajuelense creen que esa conexión puede marcar diferencias en los próximos años.