La Selección Nacional de Costa Rica vivió una jornada histórica y sin sobresaltos este sábado, al golear 8-0 a Bahamas en el estadio Wildey Turf de Barbados. El dato más llamativo no fue el marcador, sino que con este encuentro, la Tricolor se convirtió en la selección con más partidos eliminatorios disputados en la historia del fútbol mundial: 190.
Aunque el marcador fue amplio, el nivel del rival dejó poco margen para la ilusión. Bahamas fue más un conjunto amateur que una selección competitiva. Ni siquiera fungió como anfitrión real, pues el partido se jugó en Barbados y no en su territorio.
Costa Rica cumplió con el libreto, dominó de principio a fin y selló su clasificación a la tercera ronda de las eliminatorias rumbo al Mundial 2026. Un empate este martes ante Trinidad y Tobago será suficiente para garantizar el primer lugar del grupo.
Goleada en cifras y momentos clave
El partido se abrió al minuto 19 con gol de Alonso Martínez, quien tras dejar en el camino a un defensor y al portero, definió a puerta vacía. Luego llegaron los errores de Bahamas: un oso del arquero Wheaton que permitió el tanto de Joseph Mora, y un tiro libre de Alejandro Bran para el tercero.
En la segunda parte, Costa Rica fue más eficiente. Orlando Galo anotó de volea al 47’, y Manfred Ugalde hizo lo propio al 51’. El portero caribeño volvió a fallar y Warren Madrigal aprovechó para sumar el sexto. El mismo Madrigal firmó doblete al 78’.
El cierre fue con un cañonazo de Álvaro Zamora tras un error en salida de los bahameños. Entre los datos curiosos quedó un remate débil de Lothario Linfrac, el 10 de Bahamas, que llegó manso a las manos de Keylor Navas, casi como una anécdota.
Histórico… pero sin euforia
Aunque Costa Rica consiguió su mayor goleada en el Caribe en un partido eliminatorio, según datos de Cristian Sandoval, el análisis futbolístico queda supeditado al bajo nivel del rival.
Como señaló el técnico Miguel Herrera: “La mejor forma de respetar al rival es goleándolo cuando se puede”. Y en ese sentido, la Tricolor fue contundente, pero por momentos imprecisa. La actuación de Alonso Martínez dejó dudas, con muchas jugadas desperdiciadas, a pesar de su esfuerzo constante por las bandas.
Lo importante: se cumplió. Y se rompió un récord. Lo que venga será otra historia, ante rivales más exigentes y en escenarios que demandarán mucho más que una goleada sin resistencia.