Lisboa, 18 jun (dpa) – El quinto aniversario de la muerte del Premio Nobel de Literatura de 1998, el portugués José Saramago, se celebró hoy en Lisboa con una serie de eventos, entre los que figura la publicación de notas inéditas del escritor.
Saramago solía tomar notas cuando escribía sus novelas. Lo que podría considerarse algo así como el “making of” de la obra “Ensayo sobre la lucidez” fue publicado en Portugal por “Blimunda”, órgano oficial de la Fundación José Saramago (FJS) así como también -traducido al castellano- por el periódico español “El País”.
Las notas ponen la “intimidad creativa”, las dudas y las luchas de Saramago al desnudo.
“La noche del 30 al 31 de enero me desperté a las tres de la madrugada con la idea repentina de que, por fin, ya tenía el tema para una nueva novela, que ya andaba buscando de manera más o menos consciente”, anotó por ejemplo el novelista, dramaturgo, poeta y periodista el cuatro de febrero de 2003.
En la nota de introducción de la revista “Blimunda” se explica que Saramago relataba en sus notas “las dudas que le surgían, las decisiones que iba tomando y las dificultades a las que se enfrentaba durante la construcción de una historia.”
El 11 de julio del 2003, Saramago escribió: “Este libro se ha convertido en un mar de preocupaciones (esperemos que no me ahogue en él…). Nunca me había asustado tanto una novela. Una cosa son las dudas, otra es encontrase con la dificultad de ‘llenar’ (qué palabra…) una historia que podría contarse en veinte páginas, que son precisamente las que llevo escritas hasta el día de hoy.”
“Él siempre decía que sabía dónde quería llegar, qué quería contar, pero lo que pasa es que luego por el camino iba encontrando distintas posibilidades y distintos accidentes”, explicó hoy la viuda del escritor y presidenta de la FJS, Pilar del Río, en una entrevista con la emisora por Internet Radiocable.com.
La periodista española, traductora de varias de sus novelas al castellano, puso énfasis en destacar que “Saramago no tenía ese pesimismo que le atribuían. Tenía una enorme confianza en el ser humano”.
Los actos de homenaje se realizaron casi todos en la sede de la FJS, la originalísima “Casa dos Bicos” (“Casa de las Puntas”), ubicada muy cerca del río Tajo y a muy pocos pasos del parque en el que las cenizas Saramago se encuentran sepultadas.
El tiro de partida se dio por la mañana con la inauguración de una exposición del ilustrador André Letria sobre el libro infantil de Saramago “La Mayor Flor del Mundo”.
Poco después se pudo presenciar el estreno del documentario “Un humanista que por casualidad también fue escritor”, del realizador brasileño Leandro Lopes. También hubo conciertos y lecturas de las obras de Saramago.
El autor de “El Viaje del Elefante”, “Cain”, “Ensayo sobre la Ceguera” y “El Evangelio según Jesucristo”, entre otras obras, se había radicado en 1993 con Pilar del Río en la isla española de Lanzarote, donde la leucemia se lo llevó el 18 de junio de 2010 a los 87 años de edad.
Pasados ya cinco años de la desaparición del escritor, los portugueses siguen adorando al hombre nacido en el pueblito de Azinhaga, en el centro del país, tal vez más que a otros ídolos nacionales más “recientes” como el futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo.
Antonio Costa, ex alcalde socialista de Lisboa que intentará arrebatar la jefatura de gobierno a Pedro Passos Coelho en las elecciones de fin de año, calificó a Saramago por ejemplo de “santo de las palabras, los sermones y los milagros”.
El centro cultural de la sede de la FJS abriga una exposición permanente con libros, manuscritos, fotografías, registros de sonido y video, recortes de periódicos, publicaciones y anotaciones de y sobre el escritor, que en el aniversario de hoy fueron visitados por mucha más gente que de costumbre.
En la “Casa dos Bicos” también se pueden admirar, entre otras cosas, libros de Saramago publicados en diferentes lenguas. En uno de los cuartos de la casa fue reconstruida la “oficina” en la que Saramago comenzó a escribir, en el que se encuentra el primer escritorio y objetos personales del legendario portugués, como una máquina de escribir y gafas.
En junio de 2011, un año después de su muerte, las cenizas del escritor fueron enterradas bajo un olivo centenario, que había acompañado la niñez de José de Sousa Saramago en Azinhaga, en la provincia de Ribatejo, y que fue trasladado Lisboa para ser plantado frente a la “Casa dos Bicos”.
